La familia ID., los coches eléctricos de Volkswagen, se suma al reto de la sostenibilidad durante todo su ciclo vital

La familia ID., los coches eléctricos de Volkswagen, se suma al reto de la sostenibilidad durante todo su ciclo vital

Los coches eléctricos de Volkswagen persiguen, incluso antes de su fabricación, un balance neutral de CO2 durante toda su vida útil.

La nueva movilidad sostenible propone un transporte por carretera, si hablamos de vehículos terrestres, orientado al respeto máximo por el entorno.

A veces, se piensa en que esta nueva era de la automoción consiste casi en exclusiva en el uso y recarga de coches eléctricos como la solución para mejorar la calidad del aire pero, lejos de ser el único de los factores que influye en el aumento de la calidad y la salud, garantizar el balance neutro de las emisiones de dióxido de carbono, CO2, del ciclo completo de la vida de los vehículos, es la clave para lograr una interacción con la Naturaleza de la manera más respetuosa.

Volkswagen se fija un balance neutral de CO2 para 2050

Partiendo del acuerdo firmado por 197 países durante la Cumbre del Clima que tuvo lugar en el año 2015 en París y en la que se acordó un objetivo común de reducir el calentamiento global en al menos dos grados mediante la reducción de la producción de dióxido de carbono, Volkswagen hizo como propio este principio con un plan de descarbonización que pretende reducir en 2025 la huella de carbono de los automóviles y vehículos ligeros en toda la cadena de valor en hasta un 30 por ciento en comparación con 2015, hasta neutralizar el balance de CO2 en el año 2050.

The New Volkswagen Id.3

Con este contexto, el constructor ya ha iniciado su propio programa de fomento de la neutralidad de la producción del gas responsable principal del efecto invernadero y otras afecciones para la salud.

Así, tomando como referente el ciclo de vida de un coche, desde su concepción, pasando por su fabricación como su uso y su reingreso a la cadena de reciclaje y reutilización de componentes útiles, una vez se da por finalizada su vida útil o la de algunos de sus componentes, como es el caso de las baterías de los coches eléctricos, Volkswagen apuesta por la reducción permanente y progresiva de la producción de dióxido de carbono de manera generalizada.

Fábricas y componentes comprometidos con el balance neutral

La familia de coches eléctricos de Volkswagen, recogida bajo la denominación ID, se postula como el grupo de pioneros entre los vehículos que buscan la neutralidad del balance del gas tóxico a lo largo de toda su existencia.

Volkswagen Id3 Fabrica

Por ejemplo, tomando como referente el primero de los automóviles eléctricos producidos a partir de la plataforma modular para este tipo de vehículos, MEB, Volkswagen ha apostado por un modelo que trabaje la neutralidad desde el punto de vista de las emisiones de CO2 a lo largo de la vida del Volkswagen ID.3, en la medida que el usuario recargue el automóvil con energía verde.

Para ello, la fábrica de Zwickau, punto clave de la familia ID por ser la planta donde se ensamblan las unidades de producción del compacto eléctrico Volkswagen ID.3, ha incrementado desde 2010 el número de vehículos salidos de sus cadenas de montaje en un 3 por ciento. Lejos de lo que podría pensarse, los valores absolutos de las emisiones de dióxido de carbono han disminuido un 66 %.

Este hito se ha logrado gracias al uso de energía limpia, libre de CO2, generada a partir de estaciones que cuentan con la tecnología CHP, capaz de producir energía eléctrica y calor y que reducen los residuos y la producción del gas nocivo, siendo un 80 % más eficiente que otros procedimientos de obtención de energía.

Think Blue Volkswagen

Con la puesta en práctica del programa Think Blue.Factory, las emisiones de CO2 de 2018 quedaron reducidas en hasta un 40 %, aproximadamente, si atendemos a la comparativa con las cotas producidas en 2010 en cada vehículo o componente fabricado.

De igual manera, el impacto ambiental total se redujo para el mismo periodo de 2018 en un 30 por ciento, respecto del mismo 2010. Para 2025, el objetivo se fija en reducirlo en un 45 por ciento.

Y, cuando se trata de la fabricación de coches cuya huella ambiental tiene como meta el balance neutral de dióxido de carbono, no solo es importante controlar y demostrar que los objetivos ambientales se cumplen dentro de las instalaciones propias sino que también Volkswagen establece acuerdos con proveedores directos o indirectos que se sumen al objetivo de 2050.

Para ello, el constructor tiene en marcha herramientas de evaluación y control mediante criterios de sostenibilidad del bien ofrecido que garantizan la incorporación a la cadena de montaje de productos, piezas, elementos o bienes que cumplan con las exigencias propias de Volkswagen en materia de la neutralidad en la producción de CO2.

Es por esto que, por ejemplo, respecto de los integrantes esenciales en un coche eléctrico como son el acero, que permite la constitución de su arquitectura, del motor que permitirá su funcionamiento, y de la batería eléctrica, como acumulador de la energía necesaria para su uso, Volkswagen cuide la fabricación de los mismos garantizando una reducción significativa de la producción de dióxido de carbono en su fabricación.

Vw Id3 Motor Components

Respecto del metal que permitirá dar base, consistencia y forma a coches como el Volkswagen ID.3, el uso de energía verde en su producción permite reducir hasta un 70 por ciento la cantidad de CO2 expulsado.

En cuanto al propulsor eléctrico, la misma consigna favorece una reducción de hasta el 50 %.

Finalmente, en cuanto al acumulador de energía eléctrica, la fabricación de las celdas de las baterías eléctricas de la familia de coches Volkswagen ID. se lleva a cabo gracias a la colaboración con el especialista LG Chem. En este acuerdo, Volkswagen exige que se pueda garantizar y que, así se haga, la fabricación de tales celdas utilizando energía verde.

Para cerrar el ciclo de vida útil, desde Volkswagen se promueve que las producciones de dióxido de carbono inevitables se compensen mediante la inversión en proyectos de protección ambiental.

De esta forma, el objetivo neutralizar la huella ambiental se afronta desde todos los flancos que aparecen durante el ciclo de vida útil de un vehículo y más si hablamos de automóviles eléctricos como la familia ID como ejemplos patentes de que una nueva movilidad sostenible es posible, desde el inicio hasta el fin.

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