El uso del coche eléctrico hace que el mantenimiento sea más sencillo y económico

El uso del coche eléctrico hace que el mantenimiento sea más sencillo y económico

La sencillez de elementos y funcionamiento del motor eléctrico evita un costoso mantenimiento de los automóviles eléctricos frente a los de combustión.

Cuando se piensa en el mantenimiento de un coche, muchas veces nos ceñimos o recurrimos a un listado de operaciones habituales de optimización y renovación de ciertos elementos o sistemas fundamentales para el correcto funcionamiento y prolongación de la vida útil del automóvil.

Pero, si nos detenemos a pensar con mayor profundidad respecto de qué es necesario para disfrutar de un vehículo, la acción más repetida, recurrente y necesaria es la de suministrar una fuente energética con la que moverse.

Por eso, cuando se habla del gasto asociado al uso de un coche, además del mantenimiento mecánico, cabe incluir el gasto en energía eléctrica o carburante.

Repostar vs recargar

R33 Bluediesel

A pesar del contexto actual, el precio de los hidrocarburos sigue encareciendo el coste del kilómetro circulado por un automóvil con motor de térmico, ya sea diésel o gasolina, frente a los que recurren a las tecnologías más limpias, como es el caso de los coches eléctricos.

Tomando como referencia uno de los vehículos de nuevo cuño, el Volkswagen ID. 3, un coche que durante 2020 será puesto a la venta, así como las estimaciones de los simuladores de gasto en recarga eléctrica que hay disponibles en Internet, podemos hacernos una idea del coste que supone la recarga de su batería.

Baterías Volkswagen

Partiendo de la base que este Volkswagen ID. 3 se ofrecerá con baterías con 3 capacidades de carga diferentes, de 45, 58 y 77 kWh, junto que, según una de las simulaciones que hemos hecho, atendiendo a un coste del 0,110 euros el kWh, el gasto por cada 20 kWh recargado, supone unos 2 euros cargar las baterías de este coche de última generación que será el compacto de referencia de la marca alemana en la nueva era de la movilidad sostenible, según su volumen disponible, costaría desde entre poco más de 4, 6 u 8 € según las capacidades citadas anteriormente.

¿Qué operaciones de mantenimiento no tiene un coche eléctrico?

De entrada, cabe hacer hincapié en que, utilizar un vehículo eléctrico, supone tener que reformular lo que hasta hace pocos años dábamos como por hecho a la hora de mantener un automóvil diésel o gasolina.

Electric Drive

Partiendo de la base fundamental que reside entre las diferencias estructurales de los motores eléctricos respecto de los motores tradicionales, el ensamblaje de los propulsores que recurren en exclusiva a electricidad evita la inclusión directa o indirecta de elementos que son necesarios en los coches alimentados por gasóleo o gasolina.

Así, el motor eléctrico no necesita una lubricación como sí la necesitan los motores de combustión. Por eso, en un coche eléctrico no será necesario cambiar el aceite ni el filtro del aceite ya que carecen de este sistema de engrase.

Y si de filtros hablamos, los vehículos eléctricos tampoco necesitan la intervención del aire que permita la combustión del hidrocarburo para generar y obtener la energía por lo que, cambiar el filtro del aire no entra dentro de las operaciones de mantenimiento de los coches eléctricos.

Al no realizarse ignición ninguna, los automóviles eléctricos no equipan bujías de ninguna clase, ni de encendido ni de calentamiento, por lo que un usuario de este tipo de coches se puede olvidar tanto de cambiarlas como de los problemas que, por desgaste, producen en los coches gasolina o diésel.

La combustión de hidrocarburos genera energía y una serie de residuos como los gases tóxicos y de efecto invernadero, ejemplos de los mayores problemas que deriva el uso de los coches tradicionales.

Desde los colectores de escape, pasando por el catalizador, el tramo intermedio o el mismo escape final o silencioso, sin olvidar los filtros de partículas o antipartículas o FAP, los coches eléctricos carecen de ninguno de estos por lo que, además de olvidarse de pasar la fase de la ITV de comprobación de los límites de gases y sonoridad, no deberán preocuparse nunca por tener que cambiar alguno de los tramos del escape, o todo, ni de los problemas legales que deriva un mal funcionamiento de los otros sistemas de retención de partículas nocivas para la salud y para el medio ambiente.

Otro integrante que interviene en el reciclaje de las partículas tóxicas y las reintroduce en el motor de gasóleo o gasolina hasta que son destruidas es la válvula EGR, de la que los propulsores eléctricos se libran.

robots carga coche eléctrico

Si hablamos de cambios costosos, el kit de la correa o cadena de distribución es una de las operaciones más complejas y que mayor desembolso supone en el cuidado de los coches con motores térmicos. Habida cuenta de que, la rotura de la correa o la cadena de la distribución puede suponer una avería tan grave que no compense el arreglo de un coche. Otro argumento más por el que pasarse a la movilidad sostenible que proponen los coches eléctricos.

Por lo general, los coches eléctricos no tienen cajas de cambios con marchas, por lo que, no necesitan kits de embrague para su poner a disposición del conductor una respuesta del motor de manera instantánea.

Finalmente, el último punto en las acciones y tareas de mantenimiento que se evita siendo usuario de un coche eléctrico es la del cuidado, reparación o sustitución del turbocompresor o del compresor de un automóvil de gasolina o de gasoil, una pieza añadida que adultera la respuesta del propulsor con el fin de acelerar la respuesta del coche con motor tradicional y que no está presente en uno eléctrico.

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