Científico de Harvard propone una red planetaria urgente para cazar objetos del espacio profundo tras anomalías en 3I/ATLAS
Avi Loeb propone red CISON para detectar objetos interestelares tras anomalías en 3I/ATLAS observado por Hubble en alineación única enero 2026
El cometa interestelar 3I/ATLAS, descubierto en julio de 2025 por el sistema ATLAS en Chile, ha protagonizado una alineación cósmica excepcional con el eje Tierra-Sol que no se repetirá en décadas y ha revelado un sistema de cuatro chorros sin precedentes en ningún visitante conocido. Aprovechando esa geometría única del 22 de enero de 2026, el Telescopio Espacial Hubble documentó una anticola prominente dirigida casi hacia el Sol y tres mini-chorros separados exactamente 120 grados. Las propiedades de polarización extremadamente negativas del cometa, junto a su comportamiento óptico inusual, han llevado al astrofísico de Harvard Avi Loeb a proponer CISON, una red global de detección temprana que transforme la astronomía interestelar de reactiva a predictiva. El diseño contempla tres capas escalonadas —descubrimiento, caracterización rápida e interceptación selectiva— y se apoya en el hecho de que la mayoría de rastreos actuales escanean el cielo con demasiada lentitud para capturar objetos de movimiento rápido en etapas tempranas.
Geometría excepcional del 22 de enero
El 22 de enero de 2026 a las 13:00 UTC, 3I/ATLAS se alineó a solo 0,69 grados del eje Tierra-Sol, una configuración de casi-oposición que significa que la Tierra pasó casi directamente entre el Sol y el cometa. Man-To Hui, astrónomo del Observatorio Astronómico de Shanghái que dirigió las observaciones del Hubble, calificó las condiciones como «únicas, que pueden no repetirse durante décadas». Esta geometría permite medir con precisión el pico de brillo de oposición y las propiedades polarimétricas del polvo cometario interestelar bajo ángulos de fase cercanos a cero, datos imposibles de obtener en los visitantes anteriores 1I/’Oumuamua y 2I/Borisov.
Las seis imágenes captadas por la Wide Field Camera 3 (WFC3) del Hubble, cada una con 170 segundos de exposición, fueron procesadas por el colaborador de Loeb, Toni Scarmato. Los residuales revelaron una anticola prominente dirigida hacia el Sol y la Tierra, más tres mini-chorros distribuidos simétricamente cada 120 grados. Uno de los mini-chorros aparece tenue, posiblemente oculto por una orientación desfavorable respecto a la Tierra. Esta estructura cuádruple desafía los modelos estándar de actividad cometaria y sugiere procesos de eyección de polvo más complejos que los observados en cometas del sistema solar.
Polarización negativa récord
3I/ATLAS exhibe una amplitud de polarización negativa extrema sin precedentes en ningún cometa conocido, incluido el visitante interestelar previo 2I/Borisov, según observaciones polarimétricas realizadas entre julio y agosto de 2025 por el Very Large Telescope, el Nordic Optical Telescope y el telescopio de 2 metros Ritchey-Chrétien-Coudé del Observatorio Rozhen. Mientras 2I/Borisov mostró polarización positiva fuerte comparable al excepcional cometa Hale-Bopp del sistema solar, 3I/ATLAS presenta polarización fuertemente negativa con un perfil inusualmente profundo y estrecho.
Zuri Gray de la Universidad de Helsinki y coautores sugieren que este comportamiento polarimétrico extremo podría evidenciar una mezcla de partículas grandes heladas y oscuras en su coma. La polarización negativa de 3I/ATLAS aparece similar a la observada en objetos transneptunianos, sugiriendo que su coma está hecha de una mezcla de material helado y oscuro. Los investigadores proponen que 3I/ATLAS podría ser el primer miembro identificado de una nueva clase de cometas, distinta tanto de los cometas solares como del interestelar 2I/Borisov.
Composición química anómala
Las observaciones ultravioleta de naves espaciales que orbitan Marte, incluidas MAVEN y ExoMars Trace Gas Orbiter, refinaron su trayectoria en un orden de magnitud. Los análisis espectrales confirman firmas de hidroxilo (OH) consistentes con sublimación de hielo de agua, pero el perfil de desgasificación es atípico: activación retrasada con mínima emisión de H₂O hasta distancias menores a 1 UA, reemplazada por dominancia de CO₂ con ratio superior a 5:1.
Esta composición sugiere una corteza empobrecida en volátiles o un perihelio natal distante (superior a 20 UA) en su sistema estelar de origen. El enriquecimiento en níquel (factor ~10 versus el cometa Hyakutake) implica formación en un disco protoplanetario rico en metales. Estimaciones de edad basadas en trayectoria sugieren más de 7 mil millones de años, superior a los aproximadamente 4 mil millones de años del sistema solar, apuntando a un origen en el disco grueso galáctico.
Arquitectura de tres capas de CISON
La propuesta publicada en arXiv el 28 de enero de 2026 por Avi Loeb y el investigador graduado Oem Trivedi argumenta que la humanidad actualmente no está suficientemente preparada para detectar y responder a objetos de rápido movimiento que llegan desde el espacio interestelar. CISON contempla una arquitectura escalonada con tres fases distintas pero coordinadas estrechamente: descubrimiento, caracterización rápida y misiones interceptoras selectivas.
En la capa de descubrimiento, la propuesta exige cobertura de cielo completo mediante observatorios de rastreo de alta cadencia en ambos hemisferios —uno sur y su contraparte norte— para aumentar dramáticamente las tasas de detección temprana y extender el tiempo de advertencia disponible para observaciones de seguimiento. «La mayoría de los rastreos están limitados por la cadencia, lo que significa que escanean el cielo con muy poca frecuencia para detectar de manera confiable objetos interestelares de movimiento rápido en etapas tempranas», señala la propuesta.
La segunda fase contempla caracterización rápida usando interferometría óptica basada en la Luna, aprovechando la ausencia de atmósfera para obtener resolución angular extrema. La tercera capa reserva misiones interceptoras únicamente cuando la detección temprana indique valor científico extraordinario o riesgo potencial. Los autores acoplan esta arquitectura a la Escala de Loeb, un marco de clasificación que cuantifica la probabilidad de que un objeto interestelar exhiba orígenes tecnológicos en lugar de naturales.
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