Alemania tumba el “carbon neutral” del Apple Watch

Alberto Noriega     27 agosto 2025     4 min.
Alemania tumba el “carbon neutral” del Apple Watch

Un tribunal alemán prohíbe a Apple publicitar su Apple Watch como carbono neutral. La sentencia marca un precedente clave contra el greenwashing.

Un tribunal regional de Fráncfort ha dictaminado que Apple ya no podrá anunciar su Apple Watch como «carbono neutral» en Alemania, al considerar que la afirmación es engañosa para los consumidores. La decisión, anunciada este martes, responde a una denuncia de la organización medioambiental Deutsche Umwelthilfe (DUH) y representa una victoria importante contra el greenwashing corporativo. El caso se centra en los cuestionados proyectos de compensación forestal que Apple utiliza como base para sus promesas climáticas. El fallo podría sentar un precedente legal en toda Europa y tensionar los planes ambientales de la marca de Cupertino.

La justicia cuestiona los bosques de Apple

El tribunal de Fráncfort concluyó que Apple violó la ley de competencia alemana al promocionar su reloj como su «primer producto neutro en CO₂» sin respaldo suficiente. La empresa basó su afirmación en un proyecto de reforestación en Paraguay, donde planta eucaliptos en terrenos alquilados para compensar las emisiones generadas durante la fabricación y uso del dispositivo.

Sin embargo, los jueces detectaron una vulnerabilidad crítica en esta estrategia: el 75 % de los terrenos utilizados dejarán de estar disponibles en 2029, y no existe garantía de renovación. En palabras del tribunal, “no hay un futuro asegurado para la continuación del proyecto forestal”, lo que invalida su capacidad de compensar emisiones a largo plazo.

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Una derrota simbólica para el greenwashing

Deutsche Umwelthilfe, la ONG ambientalista demandante, celebró el fallo como un paso adelante contra “la cosmética verde empresarial”. Su presidente, Jürgen Resch, criticó que la “supuesta captura de CO₂ en plantaciones comerciales de eucalipto” tiene una duración limitada, y que las garantías contractuales son insuficientes para cumplir con los objetivos climáticos del Acuerdo de París.

Además, la ONG denunció que estas plantaciones —monocultivos intensivos de eucalipto— carecen de biodiversidad y consumen grandes cantidades de agua, lo que debilita su integridad ecológica. Estos árboles suelen cortarse cada 14 años y, en muchos casos, se queman posteriormente, lo que anula su beneficio como sumideros de carbono.

Más demandas en camino para Apple

La batalla legal no termina en Alemania. Apple también enfrenta una demanda colectiva en Estados Unidos por afirmaciones similares de neutralidad climática en su Apple Watch Series 9. En este caso, se cuestionan los proyectos de compensación en Kenia y China, alegando que no cumplen con estándares creíbles de reducción real de emisiones.

En un giro inesperado, la organización Environmental Defense Fund presentó un escrito en defensa de Apple en la causa estadounidense, argumentando que sus prácticas son razonables y coherentes con la industria. Aun así, el debate persiste: obligar a las empresas a verificar de forma independiente cada proyecto podría disuadirlas de actuar, pero no exigirlo abre la puerta a declaraciones vacías de impacto real.

Riesgos para el plan climático de Apple

La sentencia alemana podría suponer un obstáculo para el ambicioso compromiso ambiental de Apple. Desde 2020, la compañía afirma que reducirá sus emisiones un 75 % y compensará el resto hasta lograr neutralidad total en su cadena de suministro y productos para 2030.

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Apple ha reportado una reducción del 60 % de sus emisiones globales respecto a 2015, pero su estrategia se basa en buena medida en créditos de carbono. Este modelo empieza a recibir críticas tanto sociales como legales, especialmente por depender de proyectos temporales o con impacto dudoso.

Y el tiempo corre: a partir de septiembre de 2026, las nuevas regulaciones europeas prohibirán términos como “climáticamente neutro” si se basan solo en mecanismos de compensación, obligando a demostrar mejoras ambientales reales y verificables. El enfoque de Apple, hasta ahora ejemplar para muchos, podría quedar fuera de juego si no ajusta su estrategia.

Los árboles no siempre bastan

El caso alemán contra Apple señala un cambio de época en la fiscalización del greenwashing. Ya no basta con plantar árboles: los consumidores, los jueces y las normas europeas empiezan a exigir responsabilidad estructural, transparencia y efectos duraderos.

El fallo no desacredita la inversión en naturaleza, pero sí marca el límite de lo que puede considerarse carbono neutral sin caer en engaños. Una plantación de eucaliptos que desaparece en 2029 no sirve para equilibrar las emisiones de un producto que quizá se use hasta 2035, ni mucho menos hasta 2050, como exige el Acuerdo de París.

Apple, ícono de la innovación, está ahora obligada a repensar su narrativa verde. Lo que está en juego no es solo un reloj: es la credibilidad de toda una industria tecnológica que ha querido vender sostenibilidad sin asumir todos sus costes. La transparencia climática ya no es un eslogan; será, cada vez más, un requisito legal.

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