BYD demuestra una carga récord de 746 kW en video: 400 km de autonomía en solo 5 minutos

Alberto Noriega     19 enero 2026     6 min.
BYD demuestra una carga récord de 746 kW en video: 400 km de autonomía en solo 5 minutos

BYD revoluciona el sector con su carga de 746 kW, añadiendo 400 km de autonomía en 5 minutos gracias a su nueva arquitectura de 1.000V.

El gigante chino BYD ha pulverizado los límites de la movilidad eléctrica al demostrar una tecnología de carga ultrarrápida capaz de alcanzar los 746 kilovatios de potencia en condiciones reales. A través de una demostración compartida el pasado 22 de diciembre, la compañía mostró cómo uno de sus vehículos añadía 400 kilómetros de autonomía en apenas cinco minutos, un hito que equipara el tiempo de recarga al de un repostaje de combustible convencional. Este avance se sustenta en la innovadora Super e-Platform, una arquitectura de 1.000 voltios de dominio completo que permite flujos de energía masivos sin precedentes. Con planes de desplegar miles de estaciones de carga de alta potencia para 2026, BYD se posiciona para eliminar definitivamente la «ansiedad por la autonomía», desafiando el dominio tecnológico de rivales occidentales como Tesla y Mercedes-Benz.

Potencia de un megavatio

El corazón de esta revolución es la denominada Flash Charging Battery, un componente diseñado para soportar corrientes récord de hasta 1.000 amperios y una tasa de carga de 10C. Esta configuración permite que el sistema entregue picos de hasta un megavatio de potencia, logrando que el vehículo recupere autonomía a una velocidad asombrosa de dos kilómetros por segundo. Para evitar el sobrecalentamiento derivado de tal intensidad eléctrica, BYD ha rediseñado la estructura química interna de las celdas, construyendo canales iónicos ultrarrápidos que conectan los electrodos de manera más eficiente.

Este diseño vanguardista ha logrado reducir la resistencia interna de la batería en un 50%, permitiendo que el calor generado durante la carga sea gestionable incluso a potencias extremas. En modelos específicos como el sedán Han L, equipado con una batería de 83.2 kWh, el sistema permite pasar del 10% al 70% de carga en solo seis minutos. Por su parte, el SUV Tang L, de mayores dimensiones, es capaz de sumar 370 kilómetros de rango en el tiempo que tarda un conductor en tomar un café, transformando radicalmente la experiencia de uso en viajes de larga distancia.

Byd Dolphin 2023 Interior

Desbancando a los supercargadores

Las cifras presentadas por BYD dejan atrás a los estándares actuales de la industria, incluyendo a los referentes históricos del sector. Mientras que los Supercargadores V3 de Tesla operan a 250 kW y los V4 están limitados actualmente a 325 kW, la tecnología china duplica holgadamente estas capacidades. Incluso frente a lanzamientos recientes como el Mercedes-Benz CLA, que recupera 325 kilómetros en 10 minutos, la propuesta de BYD ofrece una eficiencia temporal superior, consolidando su liderazgo en la carrera por la infraestructura de alto voltaje.

El objetivo estratégico, según el CEO Wang Chuanfu, es que el proceso de carga sea indistinguible del llenado de un tanque de gasolina. Para respaldar esta visión, la compañía no solo se ha centrado en el vehículo, sino en la red de suministro, con el objetivo de instalar más de 4.000 estaciones de Carga Flash en territorio chino durante este año. Esta infraestructura es esencial para sostener la demanda de la arquitectura de 1.000V, que requiere transformadores y sistemas de refrigeración de última generación en los puntos de suministro para mantener los picos de potencia anunciados.

Expansión en suelo europeo

La ambición de BYD no se detiene en las fronteras de China, ya que la compañía ha anunciado una ofensiva logística para llevar su carga ultrarrápida a las autopistas occidentales. Se prevé el despliegue de 300 cargadores de alta potencia en el Reino Unido para finales de 2026, sumados a otras 300 estaciones en el resto de Europa para el segundo trimestre del mismo año. Esta expansión será liderada por Denza, la marca premium del grupo, buscando atraer al segmento de lujo que demanda las máximas prestaciones tecnológicas y el menor tiempo de inactividad posible.

Este despliegue internacional supone un desafío directo a las redes de carga establecidas, obligando a los operadores locales a actualizar sus infraestructuras para ser compatibles con los estándares de 1.000 amperios. El éxito de esta red permitiría a los conductores europeos cruzar el continente con paradas mínimas, validando la tesis de BYD de que el problema del coche eléctrico no es la autonomía total, sino la velocidad de recuperación de la misma. La estandarización de estos niveles de potencia podría marcar el punto de no retorno para la adopción masiva del vehículo eléctrico en mercados donde la infraestructura aún es el principal freno.

Byd Blade Lfp Battery Production

La química del rendimiento

La clave científica de estos resultados reside en la optimización de los canales iónicos del ánodo al cátodo, permitiendo una migración de litio casi instantánea. Al minimizar las pérdidas por fricción molecular, BYD ha conseguido que la batería mantenga su salud estructural a pesar del estrés que supone una carga de 10C. Los ingenieros de la marca aseguran que esta arquitectura no solo es más rápida, sino que mantiene una estabilidad térmica superior a los sistemas de 400V o 800V que dominaban el mercado hasta el año pasado, lo que garantiza una larga vida útil para las celdas Flash Charging.

Además, el control de software de la Super e-Platform gestiona cada celda de forma individual, monitorizando la temperatura en tiempo real para ajustar el flujo de energía. Este nivel de inteligencia artificial aplicada a la gestión térmica es lo que permite que el vehículo alcance los 746 kW de potencia pico sin comprometer la seguridad del usuario. Con esta tecnología, 2026 se perfila como el año en que la movilidad eléctrica abandona definitivamente los compromisos de tiempo, ofreciendo una libertad de movimiento real que hasta ahora era propiedad exclusiva de los motores de combustión interna.

El jaque mate al petróleo

La demostración de BYD es el golpe definitivo a uno de los últimos mitos que sostenían la superioridad de los combustibles fósiles: el tiempo de repostaje. Al lograr que un coche recupere 400 kilómetros en cinco minutos, el debate sobre la conveniencia del motor eléctrico se desplaza de la funcionalidad hacia la infraestructura. Estamos ante un cambio de paradigma donde la eficiencia energética se une a la conveniencia absoluta, convirtiendo al vehículo eléctrico en una herramienta de movilidad sin fricciones. La pregunta para 2026 no será cuánto tarda en cargar el coche, sino cuán rápido podrá la red eléctrica adaptarse para suministrar los megavatios que estos nuevos gigantes demandan.

El liderazgo de BYD en esta tecnología no solo presiona a sus competidores, sino que dicta el ritmo de la transición energética global. Si el resto de fabricantes no logran igualar estas velocidades de carga, se arriesgan a quedar obsoletos ante un consumidor que ya no está dispuesto a esperar media hora en una electrolinera. El futuro de la automoción se está escribiendo en voltios y amperios, y por ahora, el guion lo lidera una arquitectura china que ha convertido el rayo en combustible cotidiano. La carga rápida ha dejado de ser una promesa de laboratorio para convertirse en el estándar que jubilará definitivamente a la manguera de gasolina.

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