China estrena la primera turbina de hidrógeno puro y genera electricidad para 5.500 hogares sin contaminar
China lanza Jupiter I, la primera turbina de 30 MW de hidrógeno puro que elimina 200.000 toneladas de CO2 al año y alimenta 5.500 hogares.
El pasado domingo, China marcó un hito histórico en la transición energética global al poner en funcionamiento la turbina de gas Jupiter I en Mongolia Interior, la primera del mundo en su clase (30 megavatios) capaz de operar exclusivamente con hidrógeno puro. Este avance, liderado por el Grupo Mingyang, resuelve uno de los mayores rompecabezas de las renovables: el almacenamiento de energía a largo plazo mediante la conversión del excedente solar y eólico en hidrógeno. Situada en el complejo estratégico de Ordos, la turbina integra un parque eólico de 500MW y sistemas de electrólisis masiva, permitiendo devolver electricidad a la red durante los picos de demanda con cero emisiones de carbono. Con una producción de 48.000 kilovatios-hora en ciclo combinado, esta unidad es capaz de abastecer el consumo diario de 5.500 hogares, consolidando a China como el líder indiscutible en la implementación práctica de la economía del hidrógeno.
El pulmón de Mongolia Interior
La turbina Jupiter I no es solo un avance técnico, sino una herramienta de descarbonización masiva que permite reducir las emisiones de CO2 en más de 200.000 toneladas anuales en comparación con las térmicas tradicionales. Según Wang Yongzhi, director de la división de hidrógeno de Mingyang, el sistema opera de forma estable transformando el gas en energía limpia sin depender de mezclas con gas natural, un reto de ingeniería que hasta ahora limitaba la eficiencia de este tipo de plantas. Este hito permite que el excedente eléctrico generado por las vastas instalaciones del oeste de China no se desperdicie, almacenándose de forma química para su uso posterior.
El proyecto de demostración en Ordos se ha convertido en un ecosistema energético completo, con una capacidad de producción de hidrógeno por electrólisis de 48.000 metros cúbicos por hora. La rapidez en su ejecución ha sido clave: tras iniciar la construcción en agosto de 2025 y recibir la turbina desde Wuxi en julio, la planta ha logrado la operatividad plena en tiempo récord. Este despliegue subraya la capacidad industrial de China para escalar soluciones complejas que integran generación, almacenamiento y reconversión energética en una sola infraestructura nacional.
Dominio de la energía verde
El lanzamiento de Jupiter I se produce en un contexto de expansión sin precedentes, donde China ya representa el 60% de las nuevas instalaciones renovables del mundo. En 2024, el país añadió 445 gigavatios de capacidad limpia, logrando en febrero de 2025 que la potencia solar y eólica combinada superara por primera vez a la energía térmica en capacidad instalada. Con las renovables representando ya el 43% de su matriz total, la necesidad de tecnologías como el hidrógeno puro es vital para estabilizar una red eléctrica que depende cada vez más de fuentes intermitentes.
Este proyecto ha sido seleccionado como parte del primer lote de pilotos nacionales de energía de hidrógeno, una pieza fundamental para que China alcance su pico de emisiones en 2030 y la neutralidad de carbono en 2060. La tecnología de Mingyang es especialmente valiosa para los proyectos en desiertos y terrenos baldíos, donde la producción es masiva pero el transporte de electricidad es costoso. Al convertir esa energía en hidrógeno in situ, el sistema actúa como una batería química de escala colosal, permitiendo una gestión inteligente de los recursos naturales del país.
Almacenamiento a largo plazo
A diferencia de las baterías de litio, que sufren degradación y tienen límites de capacidad, el hidrógeno permite almacenar energía durante meses, algo crucial para los inviernos en las regiones del norte. La turbina Jupiter I demuestra que es posible cerrar el ciclo de la energía renovable sin recurrir a combustibles fósiles de respaldo. En modo de ciclo combinado, la eficiencia de la planta se maximiza, generando suficiente energía para satisfacer la demanda de miles de familias mientras el único residuo de la combustión es vapor de agua, eliminando por completo los óxidos de nitrógeno y azufre.
La madurez de esta tecnología en 2026 sitúa a China en una posición de exportadora potencial de soluciones de energía limpia para el resto del mundo. El éxito en Mongolia Interior es la prueba de concepto necesaria para desplegar turbinas de mayor capacidad en otros centros industriales pesados que necesitan calor y electricidad de alta intensidad de forma constante. Este avance no solo garantiza la seguridad energética nacional, sino que reduce la dependencia de las importaciones de gas natural, fortaleciendo la soberanía tecnológica del gigante asiático en la carrera climática global.
El futuro en Ordos
La ubicación del proyecto en Ordos no es casual; esta región, tradicionalmente dependiente del carbón, está siendo transformada en el centro neurálgico del hidrógeno verde. La integración de la fotovoltaica y la eólica con la electrólisis de agua permite un control preciso sobre el suministro, ajustando la producción de hidrógeno según la previsión meteorológica y la carga de la red. Esta sinergia es lo que permite que una turbina de 30 MW mantenga operaciones estables, demostrando que la IA aplicada a la gestión de redes puede coordinar sistemas de energía extremadamente complejos con una fiabilidad superior a las centrales térmicas obsoletas.
El proyecto piloto Jupiter I sirve como base para una nueva generación de centrales eléctricas que no queman nada más que el elemento más abundante del universo. Con el apoyo estatal y el músculo financiero de empresas como Mingyang, el hidrógeno ha pasado de ser una promesa de laboratorio a una realidad industrial que ya alimenta hogares reales. China ha comprendido que el liderazgo en el siglo XXI no se mide solo en capacidad instalada, sino en la capacidad de gestionar y almacenar cada vatio generado, convirtiendo la intermitencia del viento en una corriente constante de progreso sostenible.
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