China lanza una turbina eólica que vuela más alto que los aviones

China prueba la primera turbina eólica aérea de 1 MW, capaz de generar electricidad desde 1.500 metros de altura para zonas remotas y emergencias.
Científicos chinos están a punto de realizar el primer vuelo de prueba de una turbina eólica aérea de un megavatio, la más potente jamás creada. Desarrollada por SAWES junto a la Universidad de Tsinghua y el Instituto de Información Aeroespacial de la Academia China de Ciencias, la S1500 está diseñada para volar a 1.500 metros, donde los vientos son más constantes y potentes. El objetivo: suministrar energía en zonas remotas, islas o regiones afectadas por catástrofes. Este avance marca un salto histórico en la carrera por dominar el viento desde el cielo.
La turbina que flota entre nubes
A 1.500 metros de altitud, donde los vientos pueden soplar tres veces más rápido que al nivel del mar, la nueva turbina china S1500 promete generar hasta 27 veces más energía que sus equivalentes terrestres en las mismas condiciones. Con una capacidad nominal de 1 megavatio, se trata del primer sistema de este tipo en alcanzar escala comercial y funcional.
El diseño es tan audaz como eficaz: un aerostato lleno de helio eleva generadores ultraligeros hasta las capas altas de la atmósfera. Desde ahí, la energía eólica se convierte en electricidad y baja por un cable conductor conectado a la tierra. Según SAWES, la empresa responsable del proyecto, esta infraestructura voladora está pensada para casos donde las redes eléctricas convencionales no llegan.
“Es una solución para zonas aisladas, bases científicas, islas, plataformas petrolíferas o situaciones de emergencia como terremotos o tifones”, explicó Weng Hanke, director tecnológico de SAWES. La S1500 no necesita cimientos ni torres: se puede transportar en contenedores, montar en horas y operar de forma autónoma durante días.
De los prototipos a la revolución
Antes de este modelo, China ya había probado con éxito versiones más pequeñas. En octubre de 2024, el modelo S500 alcanzó los 500 metros y generó más de 50 kilovatios de potencia, marcando un récord mundial en sistemas de energía eólica aérea. Apenas unos meses después, en enero de 2025, el modelo S1000 superó los 100 kW a 1.000 metros de altura, confirmando la escalabilidad de la tecnología.
Estos ensayos se realizaron en una base de pruebas en Jiangxi, donde un prototipo de 30 metros de largo demostró transmitir energía de forma continua a tierra firme mientras flotaba en el aire. Cada modelo duplicó la potencia del anterior, en una estrategia progresiva y eficiente hacia la megainstalación actual.
El próximo vuelo de la S1500 será decisivo: si se confirma su rendimiento en condiciones reales, China podría comenzar a desplegar estas turbinas como sistemas energéticos portátiles de alta potencia. Frente a los años que tarda construir una central eléctrica, una S1500 podría ofrecer energía limpia en 24 horas.
China lidera el nuevo viento
Este desarrollo llega en un momento clave para el sector: China ya produce el 70% del equipamiento eólico mundial y ha logrado reducir en un 60% el coste de generación eólica global. Además, presentó este año un prototipo de turbina marina flotante de 17 MW, también récord mundial.
La idea de turbinas voladoras fue propuesta por el científico Qian Xuesen en 1957, pero nunca se había llevado a la práctica con esta escala y eficiencia. El sistema chino podría ofrecer costes similares a los parques eólicos convencionales, pero en zonas donde antes era inviable.
Además del impacto tecnológico, hay una dimensión estratégica: este tipo de infraestructura puede reforzar la posición de China como proveedor energético para países en desarrollo o zonas en crisis. Una especie de “kit de energía del cielo” que puede cambiar la dinámica global de acceso a la electricidad.
Cuando la electricidad viene del cielo
En el siglo XIX, el reto era encender una bombilla. Hoy, el reto es llevar energía limpia a cada rincón del planeta, desde selvas remotas hasta ciudades devastadas por inundaciones. La turbina aérea S1500 encarna ese futuro: una infraestructura flotante, flexible y verde, que convierte el viento de las alturas en electricidad útil aquí abajo.
Este modelo desafía los límites físicos y políticos de la energía. Si logra escalar, podría reducir la dependencia de redes fijas, facilitar la ayuda humanitaria, acelerar la transición energética y democratizar el acceso a la electricidad. El cielo, literalmente, podría convertirse en la nueva frontera de la energía.
Lo que hoy parece una proeza técnica, mañana podría ser tan común como una torre de alta tensión. Y quizás, en unos años, cuando miremos al cielo, no solo busquemos nubes o aviones… sino también cometas eléctricas trayendo luz desde lo alto.
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