El despertar del gigante: Reino Unido activará energía para 12 millones de hogares
Reino Unido adjudica contratos récord de energía eólica marina para alimentar 12 millones de hogares y avanzar hacia la descarbonización total en 2030.
Este viernes, el Gobierno británico ha sellado un acuerdo histórico en Londres para adjudicar contratos de subsidios a ocho nuevos proyectos de eólica marina, garantizando energía limpia para más de 12 millones de hogares hacia finales de la década. La subasta, considerada la más competitiva de la historia de Gran Bretaña, ha movilizado una inversión privada superior a los 22.000 millones de libras con el objetivo de cumplir la ambiciosa meta de descarbonización total para el año 2030. El secretario de Energía, Ed Miliband, defendió que esta maniobra es el pilar fundamental para reducir permanentemente las facturas eléctricas y eliminar la dependencia de los volátiles mercados del gas. El éxito de esta ronda financiera busca transformar la infraestructura energética del país, asegurando la soberanía energética frente a las crisis geopolíticas actuales.
Inversión récord para el futuro
La reciente subasta ha logrado asegurar una capacidad total de 8,4 gigavatios (GW) de energía eólica marina, marcando un hito sin precedentes tanto en el Reino Unido como en el continente europeo. Para alcanzar estas cifras, los ministros duplicaron el presupuesto de financiación disponible para los desarrolladores, lo que permitió que ocho proyectos de gran envergadura obtuvieran contratos de precio garantizado. Entre los ganadores destaca el gigante alemán RWE, que se adjudicó cerca de 7 GW de la capacidad total, impulsando sus acciones un 1,5% tras el anuncio de sus proyectos Dogger Bank South y Norfolk Vanguard.
Este despliegue masivo no se limita a la tecnología convencional, sino que incluye una apuesta estratégica por la eólica flotante, capaz de operar en las zonas más profundas del Mar del Norte. Mientras que los parques fijos recibieron contratos de entre £89,49 y £91,20 por megavatio-hora (MWh), las plataformas flotantes alcanzaron los £216,49/MWh debido a su carácter innovador. Los expertos señalan que, aunque estos precios superan el mercado mayorista actual de £81/MWh, el coste es un 40% inferior al de construir nuevas plantas de gas, validando la rentabilidad económica de la transición verde a largo plazo.
Gigantes energéticos lideran la puja
La empresa SSE también ha consolidado su posición al ganar el contrato para la fase inicial del proyecto Berwick Bank de 4,1 GW en la costa escocesa, cuya valoración de mercado repuntó inmediatamente. El impacto económico de estas adjudicaciones se traduce en la creación de 7.000 puestos de trabajo cualificados, una cifra que los sindicatos vigilan de cerca para asegurar que la cadena de suministro se mantenga en suelo británico. Según informes sectoriales, esta inyección de capital es vital para reemplazar las plantas nucleares y de gas envejecidas, de las cuales la mitad cerrará antes de 2035.
La administración de Keir Starmer busca con este movimiento triplicar la energía solar y cuadriplicar la capacidad eólica marina para finales de la década, una tarea titánica que requiere repetir este éxito anualmente. Para alcanzar el objetivo de 50 GW instalados en 2030, el Gobierno deberá asegurar otros 8 GW en la ronda de asignación del próximo año a precios similares. La industria advierte que, ante el aumento de los costes de materiales, la celeridad en la inversión es el único camino para evitar un déficit energético mientras la demanda eléctrica nacional no deja de crecer por la electrificación del transporte.
Soberanía frente a mercados volátiles
La transición hacia un sistema de energía limpia no es solo una cuestión climática, sino un mecanismo de defensa macroeconómica contra la inflación impulsada por los combustibles fósiles. Al generar electricidad de forma local, el Reino Unido reduce su exposición a las fluctuaciones de los mercados globales de gas, que en años recientes dispararon la deuda energética de los hogares. Diversos estudios académicos subrayan que la saturación de renovables en la red tiende a bajar el precio marginal del mercado, desplazando a las centrales térmicas más costosas y contaminantes de la ecuación diaria.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha señalado que el Reino Unido posee uno de los mejores recursos eólicos del mundo, y esta subasta aprovecha esa ventaja comparativa para atraer capital extranjero. No obstante, la integración de tal cantidad de energía intermitente requiere una modernización urgente de la red nacional y sistemas de almacenamiento que aún están en desarrollo. La inversión de £22bn es, por tanto, solo la primera pieza de un rompecabezas que busca convertir a Gran Bretaña en una superpotencia de energía limpia capaz de exportar excedentes a la Europa continental.
El desafío del empleo local
El secretario nacional del sindicato GMB, Andy Prendergast, ha enfatizado que la verdadera prueba de fuego será si estos contratos fomentan el empleo industrial en regiones desfavorecidas. La promesa de «empleos verdes» ha sido recurrente en la última década, pero la dependencia de componentes fabricados en Asia ha limitado históricamente el retorno social de estas inversiones. Esta nueva fase de la eólica marina se presenta como una oportunidad de oro para reindustrializar zonas costeras, siempre que se establezcan requisitos estrictos de contenido local en las fases de construcción y mantenimiento de las turbinas.
Desde RenewableUK, la directora de políticas Ana Musat destaca que la demanda de electricidad aumentará drásticamente en los próximos años debido a la retirada de activos térmicos. Los 8,4 GW adjudicados hoy son piezas críticas para el crecimiento económico, ya que ofrecen una visibilidad de costes a largo plazo que las empresas industriales valoran positivamente. La estabilidad de precios que ofrecen estos contratos (Contracts for Difference) actúa como un seguro, protegiendo tanto a los inversores del desplome de precios como a los consumidores de los picos inflacionarios del mercado energético global.
El viento como activo nacional
La apuesta del Reino Unido por la eólica marina debe entenderse como la creación de un nuevo «petróleo del Mar del Norte», pero de carácter inagotable y sostenible. Al fijar precios de contrato por debajo del coste de las alternativas fósiles, el Estado no solo está comprando energía, sino que está comprando estabilidad social y resiliencia climática. La gran paradoja de este éxito es que llega en un momento de costes de construcción elevados, lo que demuestra que incluso en escenarios de inflación técnica, la energía verde sigue siendo la opción más lógica y barata para una economía avanzada.
Mirando hacia 2030, el éxito de esta subasta sugiere que el Reino Unido está logrando desvincular el crecimiento económico del carbono. Sin embargo, la complacencia sería un error; la infraestructura de red debe escalar a la misma velocidad que las turbinas, o el país se enfrentará a cuellos de botella técnicos que podrían encarecer artificialmente el sistema. El futuro de la energía en las islas británicas ya no depende de lo que ocurra en los yacimientos de gas de Siberia o Qatar, sino de la capacidad técnica para capturar el viento y distribuirlo de manera eficiente hacia cada hogar y fábrica del país.
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