¿Estamos listos? 2026 traerá el primer eclipse solar total a España en 120 años

Alberto Noriega     13 enero 2026     5 min.
¿Estamos listos? 2026 traerá el primer eclipse solar total a España en 120 años

España lidera la agenda aeroespacial de 2026 con un eclipse solar total histórico, el debut del Miura 5 y la misión lunar Artemis II de NASA.

El próximo 12 de agosto de 2026, España se convertirá en el epicentro de la astronomía mundial al albergar el primer eclipse solar total visible en la península en más de un siglo. Este fenómeno inaugurará un trienio de eventos celestes sin precedentes que coinciden con el despegue definitivo de la industria aeroespacial nacional, liderada por el lanzamiento del cohete Miura 5 desde la Guayana Francesa. La relevancia de este año no es solo visual, sino estratégica, situando al país en el mapa de las potencias tecnológicas mientras la misión Artemis II de la NASA vuelve a llevar humanos a la órbita lunar. Es una cita ineludible donde la ciencia, la inversión pública y el espectáculo natural convergerán para redefinir nuestro lugar en el cosmos.

Un siglo de espera solar

El 12 de agosto de 2026, la Luna proyectará una sombra de totalidad que cruzará España de oeste a este, un evento que no ocurría con tal magnitud desde 1905. Según los modelos de predicción astronómica, la franja de oscuridad absoluta tocará tierra en Galicia y Asturias para descender hacia el Mediterráneo, pasando por ciudades clave como Bilbao, Zaragoza y Valencia antes de abandonar la península por Baleares. El punto álgido de la observación permitirá disfrutar de una corona solar completa durante un máximo de un minuto y 40 segundos en provincias como Soria, Burgos y Palencia, una ventana temporal crítica que atraerá a millones de turistas científicos.

Debido a la geometría orbital en esa fecha, el eclipse ocurrirá durante el atardecer, lo que significa que el Sol estará situado a escasa altura sobre el horizonte oeste. Esta particularidad técnica exigirá que los observadores se sitúen en puntos geográficos con visibilidad despejada, como acantilados costeros o cimas de la meseta norte. El Instituto Geográfico Nacional ya coordina planes de logística ante la previsión de que este sea el fenómeno astronómico más fotografiado de la historia de Europa, marcando el inicio de un ciclo donde España repetirá protagonismo con un eclipse total en 2027 y uno anular en 2028.

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Soberanía en la órbita baja

Mientras el cielo se oscurece, la ingeniería española buscará la luz con el vuelo inaugural del Miura 5, el primer lanzador orbital privado desarrollado íntegramente en el país. La empresa ilicitana PLD Space ha confirmado que el lanzamiento se producirá en el segundo trimestre de 2026 desde el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, tras validar con éxito el modelo de calificación QM1. Con una longitud de 35 metros y una arquitectura de cinco motores, este cohete tiene la misión de posicionar cargas de hasta una tonelada en la órbita baja terrestre, un mercado actualmente dominado por gigantes como SpaceX pero donde Europa busca urgentemente autonomía.

El éxito del Miura 5 supondría un récord de eficiencia temporal, habiendo desarrollado un sistema orbital complejo en solo dos años tras las lecciones aprendidas con el demostrador Miura 1. Este avance no es solo un logro de ingeniería, sino un pilar de la seguridad nacional y la competitividad económica, ya que permitirá a España dejar de depender de terceros para desplegar satélites de observación y comunicaciones. Raúl Verdú, cofundador de la compañía, ha destacado que este hito sitúa al sector aeroespacial español en la vanguardia europea, superando en tiempos de desarrollo a proyectos estatales tradicionales de mayor presupuesto.

El regreso al entorno lunar

A la par de los hitos nacionales, el año 2026 marcará el regreso de la humanidad a las proximidades de la Luna con la misión Artemis II de la NASA, programada para febrero. Esta operación enviará a cuatro astronautas —incluyendo a Christina Koch, quien ostenta el récord de la estancia más larga de una mujer en el espacio— en una trayectoria de retorno libre alrededor de nuestro satélite. Será la primera vez desde 1972 que seres humanos abandonan la órbita terrestre baja, utilizando la nave Orión para evaluar sistemas de soporte vital que serán fundamentales para los futuros asentamientos permanentes en el polo sur lunar.

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La tripulación de Artemis II tiene como objetivo secundario la documentación fotográfica de alta resolución de la cara oculta de la Luna, una zona de inmenso interés geológico por sus flujos de lava antiguos y cráteres que contienen agua helada. Este despliegue tecnológico no solo es una demostración de fuerza científica, sino el preámbulo de una economía lunar que se estima superará los 170.000 millones de dólares para 2040. España participa tangencialmente en este ecosistema a través de la Agencia Espacial Europea, asegurando que sus científicos tengan acceso a los datos recopilados durante los diez días que durará la travesía orbital.

Blindaje desde el cosmos

En el ámbito de las infraestructuras críticas, la primavera de 2026 será testigo de la operatividad plena de los satélites SpainSat NG I y NG II, considerados los más avanzados de Europa en comunicaciones gubernamentales. Estos dispositivos proporcionarán una red de transmisión segura y encriptada para las Fuerzas Armadas españolas, además de prestar servicios a la OTAN y a la Comisión Europea en zonas de conflicto. El proyecto representa la inversión más ambiciosa de la historia espacial de España, garantizando que el país posea un «escudo de comunicaciones» capaz de resistir ataques de guerra electrónica en un contexto geopolítico cada vez más inestable.

La integración de estos satélites permitirá una coordinación en tiempo real sin precedentes para misiones humanitarias y de defensa, eliminando las brechas de cobertura en regiones remotas como el Sahel o el Ártico. Este despliegue refuerza la idea de que 2026 no es solo un año de observación pasiva del cielo, sino de ocupación estratégica del espacio exterior. Con la suma del eclipse, el Miura 5 y la misión Artemis, el sector aeroespacial se consolida como un motor de innovación que aporta un valor añadido superior al 1% del PIB industrial del país, atrayendo talento internacional y fomentando vocaciones científicas.

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