¿Frenazo a las metas climáticas? Australia prolonga la vida del carbón hasta el final de la década.

Alberto Noriega     27 enero 2026     4 min.
¿Frenazo a las metas climáticas? Australia prolonga la vida del carbón hasta el final de la década.

Origin Energy retrasa el cierre de Eraring, la mayor central de carbón de Australia, hasta 2029 para evitar apagones, desafiando las metas climáticas.

La central eléctrica de Eraring, la planta de carbón más grande de Australia, permanecerá operativa hasta abril de 2029, tras un nuevo acuerdo entre Origin Energy y el gobierno de Nueva Gales del Sur. La decisión, anunciada este 20 de enero de 2026, extiende la vida útil de la planta dos años más de lo previsto anteriormente, con el objetivo de garantizar la estabilidad del sistema eléctrico y evitar subidas drásticas en los precios. Mientras el gobierno defiende que esta medida dará certidumbre a los trabajadores y al mercado, los grupos ecologistas han calificado la noticia de «desastre» para los objetivos climáticos del país. Mantener Eraring abierta supone que la planta seguirá generando unas 16 TWh anuales, lo que podría alejar a la región un 3,5% adicional de su presupuesto total de emisiones de carbono.

Seguridad energética frente a metas verdes

El operador de la planta, Origin Energy, notificó a las autoridades y al mercado de valores que las cuatro unidades de Eraring continuarán funcionando para asegurar el suministro ante el retraso de grandes proyectos de almacenamiento y transmisión. La ministra de Medio Ambiente de Nueva Gales del Sur, Penny Sharpe, justificó la prórroga asegurando que su prioridad número uno es «mantener las luces encendidas y presionar a la baja los precios de la energía». Aunque el estado ha aumentado su capacidad renovable en un 70% desde las últimas elecciones, los reguladores advirtieron de un posible déficit de potencia para el periodo 2027-2028 si la central cerraba antes de tiempo.

Esta extensión refleja la fragilidad de la transición energética australiana, donde el envejecimiento de las plantas de carbón y gas genera dudas sobre su fiabilidad. Origin planea instalar una batería de 700 MW en el mismo sitio para 2027, pero hasta que este y otros proyectos de almacenamiento masivo estén plenamente operativos, Eraring se considera un mal necesario para evitar el colapso de la red. Según el consejero delegado de la compañía, Frank Calabria, la prórroga proporciona el tiempo adicional necesario para que la infraestructura de energía limpia se entregue de forma segura sin comprometer la estabilidad del sistema.

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Un obstáculo para el compromiso de 2030

Para los activistas climáticos y el partido de Los Verdes, esta medida es un duro golpe a la credibilidad ambiental de Australia. El país se ha comprometido legalmente a reducir sus emisiones en un 50% para 2030, un objetivo que ya se encuentra bajo una intensa presión. Los críticos argumentan que mantener Eraring operativa no solo añade millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera, sino que también desincentiva la inversión en nuevas fuentes de generación limpia al saturar el mercado con energía fósil. Jacqui Mumford, del Consejo de Conservación de la Naturaleza, señaló que esta decisión «asfixia» la innovación necesaria para completar la transición a tiempo.

Además, el historial reciente de fallos técnicos en plantas de carbón antiguas, como la central Callide C, demuestra que confiar la seguridad nacional en maquinaria de hace 40 años es una apuesta arriesgada.

Pexels Marcin Jozwiak 199600 3634730 Las voces críticas insisten en que las centrales de carbón son cada vez más caras de mantener y que su volatilidad operativa termina repercutiendo directamente en el bolsillo de los consumidores. A pesar de esto, el gobierno estatal insiste en que las proyecciones muestran que para 2029 habrá suficiente suministro renovable para permitir, esta vez sí, el cierre definitivo del gigante de Lake Macquarie.

El dilema del último carbón

La prórroga de Eraring es un recordatorio de que la salida del carbón no será un proceso lineal ni exento de contradicciones. Australia se encuentra en una encrucijada donde debe elegir entre la velocidad de la descarbonización y la seguridad del suministro diario. En 2026, el debate ya no es si el carbón debe desaparecer, sino cómo hacerlo sin dejar a oscuras a las ciudades más importantes del país. La central de 2.880 MW, operativa desde 1984, se ha convertido en el símbolo de una transición que, aunque inevitable, está resultando ser más compleja y costosa de lo que prometían los planes iniciales.

De cara al futuro, el éxito de Australia para cumplir sus metas de 2035 —donde aspira a un recorte de hasta el 70% de las emisiones— dependerá de que no haya más retrasos en los proyectos de almacenamiento por baterías. Eraring es la «muleta» que sostiene el sistema mientras se construye el futuro, pero cada año que pasa encendida es un año menos para corregir el rumbo climático. La cuenta atrás para abril de 2029 ha comenzado, y esta vez, el mundo estará observando si Australia es capaz de apagar su mayor hoguera de carbón sin que se apague la luz.

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