Giro histórico: China e India dan la espalda al carbón por primera vez en 50 años

Alberto Noriega     2 febrero 2026     6 min.

Descubre el hito histórico de 2026: China e India reducen el uso de carbón mientras Reino Unido asegura energía eólica para 12m de hogares.

La generación de energía a partir de carbón en China e India cayó el año pasado por primera vez desde la década de 1970, marcando un hito que podría precipitar el pico de emisiones globales. Según un análisis del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), este descenso simultáneo fue impulsado por un despliegue masivo y sin precedentes de infraestructuras de energía limpia. Este cambio estructural sugiere que el crecimiento de las renovables finalmente ha superado el aumento de la demanda eléctrica en las economías más dependientes del combustible fósil. La comunidad internacional observa este fenómeno como la señal definitiva de que la descarbonización global ha entrado en una fase irreversible de aceleración.

El fin de una era fósil

El panorama energético global ha experimentado una sacudida tectónica con la caída del 1,6% en la generación por carbón en China y del 3% en India durante el último ejercicio. Este fenómeno no se registraba de forma simultánea en ambos países desde 1973, un dato que legitima la tesis de que estamos ante un cambio de paradigma sistémico. El motor principal de esta transformación ha sido una expansión frenética de activos renovables: China añadió más de 300 GW de energía solar y 100 GW de eólica en un solo año, una cifra que quintuplica la capacidad total de generación de todo el Reino Unido.

Estos récords nacionales, que son a su vez hitos mundiales, demuestran que la capacidad de ejecución de infraestructuras limpias en Asia ha alcanzado una escala industrial masiva. Entre 2015 y 2024, China e India fueron responsables de más del 90% del incremento de las emisiones globales de carbono, por lo que su transición hacia fuentes bajas en emisiones es el factor más determinante para la estabilidad climática del planeta. La caída del carbón en estos territorios no es solo una victoria estadística, sino el golpe de gracia al dominio del combustible más contaminante en el mix energético global.

Potencias asiáticas lideran el cambio

En India, la transición ha mostrado una madurez sorprendente al añadir 35 GW de energía solar, 6 GW de eólica y 3,5 GW de hidroeléctrica en apenas doce meses. Por primera vez en la historia moderna del país, el crecimiento de la energía limpia ha sido el factor determinante, explicando el 44% de la reducción en el uso de carbón y gas en comparación con el lustro anterior. Este avance es crucial para una nación que ha luchado históricamente por equilibrar su desarrollo industrial con sus compromisos ambientales internacionales, demostrando que la rentabilidad de las renovables ya compite directamente con los combustibles tradicionales.

Sin embargo, el análisis técnico advierte de matices importantes en el caso indio, donde factores exógenos también jugaron un papel relevante. Aproximadamente el 36% de la reducción de combustibles fósiles se atribuyó a un clima inusualmente suave, mientras que un 20% respondió a un crecimiento más lento de la demanda subyacente. Esto implica que la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de la resiliencia de la red ante olas de calor extremas, que suelen disparar el uso de aire acondicionado y, con ello, la presión sobre las centrales térmicas que aún permanecen en reserva.

Resiliencia ante crisis geopolíticas

El camino hacia este «momento histórico» no ha estado exento de obstáculos, especialmente tras la volatilidad causada por conflictos internacionales recientes. La guerra en Ucrania provocó un encarecimiento extremo de los precios del gas, obligando a muchas economías en desarrollo a refugiarse temporalmente en el carbón barato para garantizar su seguridad energética. A pesar de este retroceso temporal, la tendencia de largo plazo ha demostrado ser robusta, ya que el elevado coste de los combustibles importados ha actuado paradójicamente como un catalizador para invertir en soberanía energética mediante fuentes renovables autóctonas.

La desvinculación del carbón en los dos mayores consumidores del mundo sugiere que el pico de demanda global de este mineral podría ser ya una realidad tangible. Los analistas de Carbon Brief sugieren que estamos viendo «una señal de lo que está por venir», donde la capacidad instalada de renovables crece a un ritmo tan superior a la demanda que el desplazamiento de los fósiles se vuelve inevitable. Este cambio de tendencia es el indicador más fiable para predecir un descenso sostenido de las emisiones de CO2 a nivel mundial, siempre que el ritmo de instalación solar y eólico se mantenga constante.

Desafíos en la red eléctrica

El éxito de China, al instalar volúmenes de energía limpia que superan la capacidad total de grandes naciones desarrolladas, pone de manifiesto una capacidad de despliegue inalcanzable para otros mercados. No obstante, el reto ahora se desplaza hacia la integración y el almacenamiento de energía, ya que la intermitencia de los 400 GW nuevos requiere una gestión de red extremadamente sofisticada. La inversión en baterías a gran escala y en tecnologías de red inteligente (Smart Grids) será el próximo campo de batalla para asegurar que el carbón no regrese cuando el sol se ponga o el viento deje de soplar en las estepas asiáticas.

La transición en India también enfrenta el desafío de la justicia social y el empleo, dado que millones de personas dependen todavía de la minería de carbón. El informe subraya que la velocidad de la transición energética en el sur de Asia está redefiniendo las proyecciones económicas mundiales, situando a la región no solo como un centro de consumo, sino como un laboratorio de innovación verde. La capacidad de India para mitigar el impacto del calor extremo mediante soluciones limpias será la prueba definitiva para confirmar si el descenso del uso de carbón es un cambio estructural o un alivio coyuntural.

El fin de la hegemonía negra

Lo que estamos presenciando es el inicio del colapso controlado de la era del carbón, un proceso que muchos consideraban imposible hace apenas una década. La caída simultánea en China e India no es una coincidencia estadística, sino el resultado de una estrategia de seguridad nacional que prioriza la independencia energética y la salud pública. Al reducir su dependencia de un combustible que asfixia sus ciudades, estos gigantes están enviando un mensaje claro a los mercados financieros: el capital invertido en carbón es ahora un activo con un riesgo de obsolescencia inminente.

La reflexión necesaria para los próximos años no debe centrarse solo en la cantidad de GW instalados, sino en la calidad de la estabilidad eléctrica. El futuro pertenece a aquellas naciones que logren transformar sus redes para absorber esta avalancha de energía limpia sin sacrificar la competitividad industrial. El «momento histórico» de 2025 debe ser el trampolín para una nueva arquitectura energética global, donde el éxito ya no se mida por la cantidad de humo que producen las chimeneas, sino por la eficiencia con la que capturamos la energía del entorno.

Comentarios cerrados