‘Green Skills’: el nuevo pasaporte laboral que se contrata un 46% más rápido que el promedio

Alberto Noriega     14 febrero 2026     5 min.
‘Green Skills’: el nuevo pasaporte laboral que se contrata un 46% más rápido que el promedio

Las ‘green skills’ transforman el empleo: alta demanda, brecha de talento y necesidad de formación transversal en todos los sectores.

Diez años después del Acuerdo de París, la transición hacia una economía descarbonizada ha dejado de ser una meta abstracta para convertirse en un imperativo laboral tangible: la demanda de ‘green skills’ o habilidades verdes está reconfigurando el mercado de trabajo a una velocidad vertiginosa. Según el último Green Skills Report 2025 de LinkedIn, la contratación de perfiles con competencias sostenibles es un 46,6% superior a la tasa general, y el número de ofertas que requieren al menos una habilidad verde aumentó casi un 22% entre 2022 y 2023 . Sin embargo, esta explosión de demanda choca con una realidad preocupante: la oferta de talento cualificado no crece al mismo ritmo, generando una brecha que representa tanto un riesgo operativo para las empresas como una oportunidad dorada para los profesionales dispuestos a reciclarse.

¿Qué son realmente las ‘green skills’?

Aunque no existe una definición única, el concepto ha madurado más allá de la simple «conciencia ecológica». El Pacto Mundial de la ONU las describe como conocimientos, habilidades y valores que permiten implementar prácticas sostenibles, mientras que investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) enfatizan su carácter práctico: son las capacidades que permiten adaptar productos, servicios y procesos a los cambios climáticos y a la normativa medioambiental, independientemente del sector.

Esto significa que las ‘green skills’ ya no son dominio exclusivo de ambientólogos o ingenieros de energías renovables. Hoy, un director de marketing necesita entender el greenwashing para evitarlo; un abogado debe dominar la regulación climática europea; y un gestor de cadena de suministro debe saber calcular la huella de carbono de sus proveedores. «Son el vehículo para llevar a cabo la transformación productiva», subrayan desde la UOC, destacando que estas competencias se han vuelto transversales y estratégicas.

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La demanda corre más que la formación

El mercado laboral vive una paradoja: mientras la contratación verde crece a un ritmo del 7,7%, la proporción de trabajadores que adquieren estas habilidades solo aumenta un 4,3% anual. Esta desconexión crea una brecha de talento estructural: las empresas buscan desesperadamente perfiles que el sistema educativo y formativo no está produciendo con suficiente rapidez . El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) identifica tres tendencias clave: la caída de ocupaciones en industrias contaminantes, la creación de roles completamente nuevos y, crucialmente, la evolución de ocupaciones tradicionales que ahora requieren una capa de sostenibilidad.

El Foro Económico Mundial advierte que, para aprovechar la transición verde de manera justa, es esencial priorizar la capacitación masiva. El talento verde tiene muchas más probabilidades de conseguir empleo y mayor resiliencia ante crisis, pero la escasez actual amenaza con frenar la implementación de proyectos climáticos vitales. Sectores como la energía limpia, la tecnología y la moda sostenible lideran la demanda, valorando no solo conocimientos técnicos (como eficiencia energética o materiales biodegradables), sino también habilidades blandas como el pensamiento crítico y la visión estratégica para navegar la incertidumbre regulatoria.

Sectores y perfiles en transformación

Aunque los perfiles técnicos (ingenieros, físicos, químicos) siguen siendo el núcleo duro, la demanda se ha expandido hacia la gestión. Directores y mánagers, especialmente en ventas, I+D y manufactura, ahora deben integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones diaria . En la banca, por ejemplo, entidades como BBVA han formado masivamente a sus plantillas en cambio climático, capital natural y crecimiento inclusivo para poder asesorar a clientes en su propia transición, entendiendo que la sostenibilidad es ahora un riesgo financiero y una oportunidad de negocio.

En la industria de la moda, el enfoque se desplaza hacia la economía circular: uso de fibras recicladas, trazabilidad y diseño para el reciclaje. En el sector tecnológico, la eficiencia energética de los centros de datos y el «Green IT» son prioridades absolutas. Lo interesante es que el 53% de las contrataciones verdes ya se dan en roles que no tienen un título «verde» explícito, lo que demuestra que la sostenibilidad se está diluyendo en la estructura general de las organizaciones.

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El imperativo del ‘reskilling’

Ante la falta de talento externo, las empresas están asumiendo el rol de formadores. La presión regulatoria y la exigencia de consumidores e inversores obligan a integrar las ‘green skills’ en la estrategia corporativa. La UOC destaca la tendencia a «transversalizar» la sostenibilidad a través de los líderes de equipo, convirtiendo a cada mando intermedio en un agente de cambio climático.

Para los profesionales, la hoja de ruta es clara: el ‘reskilling’ (reciclaje) y el ‘upskilling’ (mejora de competencias) son obligatorios para mantener la empleabilidad. Desde grados oficiales en gestión de sostenibilidad hasta cursos online sobre huella de carbono o directivas europeas, las opciones se multiplican. La formación ya no es un extra, sino la llave de acceso a un mercado donde la capacidad de entender y gestionar el impacto ambiental se valora tanto como la capacidad de gestionar un presupuesto.

Hacia una economía de competencias verdes

La transición ecológica no ocurrirá solo con paneles solares y coches eléctricos; ocurrirá gracias a personas capaces de diseñar, financiar, vender y regular esas tecnologías. Las ‘green skills’ son el software humano necesario para operar el nuevo hardware de la economía verde.

El riesgo de no cerrar la brecha de habilidades es doble: por un lado, las empresas perderán competitividad y no cumplirán sus objetivos ESG; por otro, los trabajadores que no se adapten quedarán obsoletos en una economía que penaliza cada vez más la ineficiencia ambiental. El futuro del trabajo es verde, no por ideología, sino por necesidad operativa. Aquellos que entiendan que la sostenibilidad es ahora una competencia técnica básica, como lo fue la informática en los años 90, liderarán la próxima década. Los que la sigan viendo como una moda pasajera, se quedarán atrás.

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