La moneda líquida: Cómo los Créditos de Agua Positiva están poniendo precio a la regeneración de los ríos

Alberto Noriega     6 enero 2026     7 min.
La moneda líquida: Cómo los Créditos de Agua Positiva están poniendo precio a la regeneración de los ríos

Llegan los Créditos de Agua Positiva (CAPs): la nueva herramienta de Act4Water para medir y financiar la recuperación de 1.000 m³ de agua por crédito.

La iniciativa global Act4Water ha lanzado este enero de 2026 los Créditos de Agua Positiva (CAPs), una metodología científica diseñada para cuantificar y financiar la recuperación de los recursos hídricos en cuencas vulnerables. A través de este sistema, cada crédito emitido certifica una mejora real en 1.000 metros cúbicos de agua, ya sea mediante la reducción del consumo, la mejora de la calidad o la restauración de ecosistemas acuáticos. Este mecanismo surge ante la urgente necesidad de neutralizar la huella hídrica industrial, en un contexto donde producir un solo kilo de ternera requiere 15.000 litros de agua. El modelo busca conectar a proyectos regenerativos con empresas que desean alcanzar el estatus de Water Positive, transformando la gestión del agua en un activo medible, auditable y con valor de mercado.

Contabilidad para un recurso finito

La magnitud de la crisis hídrica se refleja en los datos de la Water Footprint Network, que señalan que la fabricación de un pantalón vaquero demanda 7.500 litros de agua, mientras que el chocolate supera los 17.000 litros por kilo. Ante este escenario, los CAPs introducen una unidad de medida estandarizada para que las empresas no solo reduzcan su consumo, sino que financien activamente la disponibilidad de agua dulce en el medio natural. Según Desirée Marín, presidenta de Act4Water, estos créditos permiten ponerle un valor concreto a la mejora de la calidad de un acuífero o a la restauración de un río, utilizando una lógica similar a la de los mercados de carbono pero con un enfoque territorial mucho más preciso.

La implementación de este estándar se apoya en metodologías científicas de referencia como la ISO 14046 de Huella de Agua, garantizando que los resultados sean concretos y comprobables. A diferencia de las «promesas verdes» tradicionales, un CAP representa un beneficio hídrico ya ejecutado y verificado, lo que permite a las organizaciones comunicar su impacto con datos robustos. Este enfoque es crucial para sectores como la industria química o la construcción, donde el uso de recursos es masivo y la presión social por una gestión responsable del agua se ha convertido en un factor determinante para la competitividad y la licencia social para operar.

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Filtros naturales contra la contaminación

Un caso de éxito tangible se localiza en el embalse de Abegondo-Cecebre, cerca de A Coruña, donde el humedal artificial de Viladesuso actúa como un riñón natural para limpiar el agua residual antes de devolverla al medio. Este proyecto de soluciones basadas en la naturaleza utiliza plantas y procesos biológicos para eliminar nitrógeno y fósforo, reduciendo la eutrofización de una zona declarada sensible hace una década. El impacto de esta infraestructura es medible: genera anualmente 297 CAPs, lo que equivale a la regeneración de 297.000 metros cúbicos de agua con una calidad significativamente superior a la situación de partida.

Este proyecto ejemplifica la potencia de la colaboración público-privada, involucrando al Ayuntamiento de Betanzos, gestores como Viaqua y empresas como Hijos de Rivera. La compañía cervecera adquiere estos créditos para equilibrar el agua utilizada en su proceso productivo, logrando así que su actividad tenga un balance positivo para el ecosistema local. Este modelo permite que la inversión privada financie infraestructuras ecológicas que la administración pública no siempre puede costear por sí sola, creando hábitats para la fauna autóctona mientras se fortalece la resiliencia de la cuenca ante los efectos del cambio climático.

Hacia un mercado hídrico global

La ambición de Act4Water es que la protección de los recursos hídricos alcance el mismo peso político y financiero que hoy tiene la reducción de emisiones de CO2. Tras el éxito de los primeros proyectos en Europa, la organización planea expandir estas iniciativas a América Latina, África y Asia a corto plazo, donde la seguridad hídrica es un factor crítico para la estabilidad económica. Los CAPs están diseñados para alinearse con los marcos regulatorios internacionales, ofreciendo una vía transparente para que las multinacionales cumplan con sus objetivos de sostenibilidad sin caer en el greenwashing, gracias a la trazabilidad del volumen de agua regenerada.

La consolidación de este mercado permitiría complementar las grandes infraestructuras públicas con soluciones locales ágiles y altamente eficientes. Al dotar al agua de un valor económico basado en su recuperación, se incentiva a los propietarios de tierras y gestores del territorio a convertir la conservación en una actividad rentable. En un mundo donde la escasez de agua dulce pone en riesgo actividades cotidianas y sectores industriales enteros, los créditos de agua positiva emergen como la herramienta técnica necesaria para desacoplar el crecimiento económico de la degradación hídrica, garantizando que cada gota utilizada sea devuelta al ciclo natural en mejores condiciones.

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Responsabilidad social y transparencia

La transparencia es el pilar que diferencia a los CAPs de otros esquemas de compensación, ya que cada crédito está vinculado a un proyecto geolocalizado con un impacto hídrico específico. Las empresas ya no hablan de «buenas intenciones», sino que pueden presentar certificaciones que acreditan metros cúbicos reales de mejora hídrica frente a una base de referencia científica. Esto es especialmente relevante para los inversores bajo criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza), que exigen métricas verificables sobre cómo una compañía mitiga sus riesgos hídricos en las regiones donde opera, especialmente en zonas de alto estrés hídrico.

Además, el movimiento Water Positive fomenta una visión holística que incluye la restauración de la biodiversidad y el apoyo a las comunidades locales. Los proyectos de CAPs suelen generar cobeneficios sociales, como la creación de empleo verde y la mejora de la calidad de vida en entornos rurales. Al final de la cadena, el consumidor puede identificar qué marcas están compensando realmente su impacto, permitiendo que la decisión de compra se convierta en un motor de financiación para la salud de nuestros ríos y acuíferos. El agua, el elemento clave para la adaptación climática, encuentra por fin un lenguaje financiero que permite su preservación a escala industrial.

El dividendo de la regeneración

La aparición de los Créditos de Agua Positiva señala el fin de la era de la gestión hídrica pasiva. Estamos pasando de un modelo de «usar y tirar» a uno de responsabilidad circular donde el agua se entiende como un préstamo de la naturaleza que debe ser devuelto con intereses ecológicos. No basta con ser eficientes; la gravedad de la crisis actual nos obliga a ser regenerativos. Los CAPs no son solo un instrumento contable, son una declaración de intenciones sobre quiénes heredarán el control de los recursos en un siglo XXI marcado por la escasez y la volatilidad climática.

Mirando hacia el futuro, la integración de los créditos hídricos en la contabilidad financiera tradicional será el siguiente paso lógico. Las empresas que no gestionen su huella hídrica con la misma severidad que su balance de pérdidas y ganancias se enfrentarán a costes operativos crecientes y a la desinversión institucional. El éxito de Act4Water demuestra que la ciencia y el mercado pueden trabajar juntos para proteger el bien más preciado de la humanidad. El 2026 será recordado como el año en que pusimos el valor de la vida —el agua— en el centro del tablero económico, asegurando que el progreso humano no suponga el agotamiento de nuestras fuentes vitales.

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