Plástico “circular” que es 95% petróleo: la etiqueta engañosa que inunda los supermercados europeos

Alberto Noriega     12 febrero 2026     4 min.
Plástico “circular” que es 95% petróleo: la etiqueta engañosa que inunda los supermercados europeos

Investigación revela que etiquetas de plástico «reciclado» en supermercados europeos ocultan contenido mayoritariamente fósil mediante trucos contables.

Los estantes de los supermercados europeos están repletos de envases que prometen sostenibilidad y circularidad, pero una investigación transfronteriza revela que estas afirmaciones a menudo enmascaran una realidad mucho más sucia: la inmensa mayoría del material sigue siendo plástico virgen derivado del petróleo. Grandes marcas, desde Kraft Heinz hasta Mondelēz, utilizan envases suministrados por gigantes petroquímicos como Sabic —filial de Saudi Aramco, el mayor emisor corporativo de gases de efecto invernadero del mundo—, que han logrado reetiquetar su negocio fósil como «ecológico» mediante un controvertido método contable llamado «balance de masa» . Bajo la presión del lobby industrial, la Unión Europea se prepara para legalizar esta práctica en 2026, lo que expertos independientes denuncian como una institucionalización del greenwashing que permitirá cumplir objetivos climáticos sobre el papel mientras se expande la producción de plástico virgen en la realidad.

La alquimia del balance de masa

El corazón del engaño reside en cómo se contabiliza el reciclaje químico, específicamente la pirólisis. Este proceso, energéticamente intensivo, convierte residuos plásticos en un aceite que debe diluirse con al menos un 95% de nafta virgen (derivada del petróleo) para ser procesado en las plantas de craqueo sin dañarlas . Físicamente, el plástico resultante es casi indistinguible del virgen y contiene una fracción mínima de material reciclado real. Sin embargo, el «balance de masa» permite a las empresas asignar teóricamente todo ese pequeño porcentaje reciclado a un lote específico de salida. Así, un envase puede venderse certificado como «100% reciclado» aunque físicamente no contenga ni un átomo de material recuperado, simplemente porque la empresa compró créditos equivalentes en otra parte de su cadena de producción.

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Lauriane Veillard, de la ONG Zero Waste Europe, es tajante: «Esto es injusto para los consumidores; el contenido reciclado debería ser físicamente parte del producto final» . Helmut Maurer, ex experto de la Comisión Europea, advierte que «todo el proceso se etiqueta como reciclaje de plástico, mientras el uso de combustibles fósiles se expande porque se debe añadir materia prima virgen» . Es un sistema donde la contabilidad creativa sustituye a la circularidad material.

Contabilidad creativa del carbono

Para justificar las credenciales verdes de este proceso, la industria utiliza otro truco: las «emisiones evitadas». Los análisis de ciclo de vida (LCA) de empresas como Sabic admiten que el proceso de pirólisis emite entre un 6% y un 8% más de carbono que producir plástico virgen. Sin embargo, al restar teóricamente las emisiones que se habrían generado si los residuos plásticos hubieran sido incinerados en lugar de reciclados, el balance neto aparece mágicamente positivo .

«Lo que importa no son las emisiones hipotéticas de la incineración que se ‘evitan’ sobre el papel, sino lo que realmente se emite a la atmósfera», critica Maurer . Además, la imparcialidad de estos estudios es cuestionable: las revisiones «críticas» de los LCA de Sabic a menudo incluyen a personas vinculadas a sus propios proveedores de materia prima, como Plastic Energy . Peter Quicker, profesor de la Universidad de Aquisgrán, sentencia que estos documentos «no sirven más propósito que la publicidad, porque las empresas controlan los parámetros para lograr los resultados deseados».

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El salvavidas de las petroleras

Detrás de estas maniobras técnicas hay una estrategia de supervivencia corporativa. Según la Agencia Internacional de la Energía, a medida que la demanda de combustibles fósiles para transporte y energía decae frente a las renovables, el plástico se perfila como el motor de crecimiento crítico para los beneficios futuros de las grandes petroleras . Asegurar que el plástico siga fluyendo —aunque sea con una etiqueta verde pegada— es existencial para empresas como Aramco.

La investigación advierte que las normativas europeas y británicas, influenciadas por un intenso lobby petroquímico, están diseñadas para acomodar este modelo. Si no se corrige, los objetivos obligatorios de contenido reciclado destinados a reducir residuos y emisiones podrían cumplirse técnicamente sin reducir en absoluto la dependencia del petróleo. Los consumidores seguirán comprando «sostenibilidad» en el supermercado, mientras la industria fósil asegura su mercado para las próximas décadas bajo el disfraz de la economía circular.

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