Las ventas de Tesla en Europa caen un 40% por el «factor Musk» mientras BYD toma el relevo

Alberto Noriega     10 enero 2026     5 min.
Las ventas de Tesla en Europa caen un 40% por el «factor Musk» mientras BYD toma el relevo

Tesla sufre un desplome del 40% en sus ventas europeas en 2025. Analizamos el impacto de la política de Musk, la competencia de BYD y el envejecimiento de su gama.

La hegemonía de Tesla en el mercado europeo se ha resquebrajado durante el cierre de 2025, registrando caídas de ventas que superan el 70% en mercados clave como Suecia. Según datos publicados este jueves, la compañía de Elon Musk ha visto cómo su cuota de mercado en la región se desplomaba hasta el 1,7%, en un año donde las matriculaciones generales de vehículos eléctricos han crecido un 27%. La crisis de la marca estadounidense es el resultado de una «tormenta perfecta» que combina el rechazo de los consumidores a las posturas políticas de Musk, una gama de modelos envejecida frente a la innovación china y el avance imparable de BYD, que ha triplicado sus ventas en suelo europeo. Con un cierre anual global de 1,6 millones de unidades, Tesla registra su primer retroceso anual en cinco años, marcando un punto de inflexión para la movilidad eléctrica occidental.

El desplome europeo y el rechazo ideológico

Diciembre de 2025 ha sido un mes negro para Tesla en el Viejo Continente. En Francia, las matriculaciones cayeron un 66%, mientras que en Suecia el desplome alcanzó un alarmante 71%. Esta tendencia no es un fenómeno aislado de fin de año, sino la culminación de un ejercicio donde Tesla ha perdido casi el 40% de su volumen en Europa. El análisis de Jato Dynamics sugiere que gran parte de esta fuga de clientes se debe al activismo político de Elon Musk. Su apoyo explícito a movimientos de extrema derecha, especialmente en Alemania, ha provocado un boicot silencioso entre los compradores de vehículos eléctricos, un segmento de la población que tradicionalmente valora la responsabilidad social y la ética corporativa.

En el mercado alemán, el impacto fue inmediato: los registros se hundieron un 60% tras el respaldo de Musk a partidos polémicos, demostrando que la marca personal del CEO se ha convertido en un pasivo tóxico para el producto. A diferencia de otros fabricantes donde la dirección mantiene un perfil institucional, la hiperactividad de Musk en redes sociales está alienando a su base de clientes principal en Europa, que ahora encuentra en marcas locales o asiáticas una alternativa de movilidad libre de cargas políticas.

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El avance de BYD y el envejecimiento del catálogo

Mientras Tesla retrocede, el gigante chino BYD ha logrado un crecimiento explosivo del 240% en la Unión Europea durante 2025. Por primera vez, las cifras mensuales de noviembre mostraron a BYD superando a Tesla en matriculaciones totales dentro de la UE (16.158 frente a 12.130 unidades). La estrategia china de ofrecer una renovación constante de modelos, con tecnologías de batería más competitivas y precios ajustados, está dejando obsoletos al Model 3 y al Model Y. Aunque el rediseño «Juniper» del Model Y llegó a China y América del Norte a principios de 2025, el retraso en las entregas europeas ha dejado a los concesionarios de la marca en una posición de debilidad frente a la ofensiva de modelos más frescos y económicos.

La competencia no solo llega de China. Los fabricantes tradicionales europeos han aprovechado el año para consolidar sus gamas eléctricas, ofreciendo una red de servicio técnica y una fiabilidad de marca que Tesla, centrada en su expansión de software, ha descuidado. En este escenario, la cuota de mercado de Tesla en la región EFTA y el Reino Unido ha pasado del 2,4% al 1,7%, una contracción que preocupa a los inversores de Wall Street, quienes ya han visto cómo la compañía no alcanzaba sus previsiones de entregas en el cuarto trimestre del año.

Obstáculos regulatorios y el espejismo de Noruega

Otro frente abierto para Tesla en 2026 es la aprobación de su tecnología de Conducción Totalmente Autónoma (FSD) en Europa. Aunque la compañía intentó presionar a las autoridades holandesas (RDW) sugiriendo una aprobación inminente para febrero de este año, el regulador ha respondido con firmeza. La RDW aclaró que no hay garantías de autorización y que la seguridad, y no la presión pública, dictará la decisión. Este bloqueo regulatorio impide que Tesla despliegue una de sus mayores ventajas competitivas y fuentes de ingresos por software en el mercado europeo, dejando a sus coches en desventaja técnica frente a rivales que ya implementan sistemas de asistencia de nivel superior autorizados.

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El único punto positivo en el mapa europeo ha sido Noruega. En el país nórdico, las ventas de Tesla subieron un 89% en diciembre, estableciendo un récord histórico para cualquier fabricante. Sin embargo, este éxito tiene una explicación coyuntural y no estructural: los compradores noruegos se apresuraron a matricular vehículos antes de la entrada en vigor de nuevos impuestos sobre los eléctricos en enero de 2026. Se trata de un «efecto anticipación» que difícilmente se sostendrá durante el presente año, lo que augura un 2026 de extrema dificultad para la marca en todo el territorio europeo.

Sostenibilidad y el futuro de la marca

Tesla se enfrenta a su mayor crisis de sostenibilidad estratégica. Una empresa de movilidad sostenible no puede sostenerse solo sobre la innovación tecnológica si descuida la sostenibilidad social y la gobernanza (ESG). El comportamiento de su liderazgo está destruyendo el valor de marca construido durante una década, permitiendo que competidores como BYD ocupen el espacio aspiracional y ético que antes pertenecía a Tesla. La caída del 8,6% en las entregas anuales globales es una señal de alerta que la compañía no puede ignorar.

El 2026 será el año en que Tesla deba decidir si quiere seguir siendo un referente de la industria automotriz o una plataforma de activismo personal. Para recuperar el mercado europeo, la marca necesitará algo más que actualizaciones de software: requerirá una renovación profunda de su imagen corporativa, una aceleración en la entrega de sus nuevos modelos y, sobre todo, una reconexión con los valores de un consumidor europeo que exige que su vehículo eléctrico sea coherente con su visión del mundo.

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