China instala catapultas electromagnéticas en barcos comerciales: La nueva estrategia de Pekín para militarizar su flota civil
China revela el Zhong Da 79, un buque de carga equipado con catapultas electromagnéticas y drones sigilosos. Analizamos la conversión de naves civiles en activos militares.
En una maniobra que redefine los límites entre la marina mercante y la militar, China ha instalado un sistema modular de catapulta electromagnética a bordo del buque de carga Zhong Da 79 en los astilleros de Shanghái. Las imágenes reveladas este enero de 2026 muestran el uso de vehículos terrestres enlazados para lanzar drones de combate sigilosos desde la cubierta de un barco que mantiene su estatus civil. Esta configuración, que reduce la carga de misiles para priorizar el despliegue aéreo, sugiere un avance crítico en la capacidad de Pekín para militarizar rápidamente su vasta flota comercial mediante sistemas contenedorizados. Aunque existen dudas sobre su viabilidad en alta mar, el despliegue envía un mensaje contundente sobre la flexibilidad táctica de China en el Pacífico.
Tecnología modular sobre la cubierta
La reconfiguración del Zhong Da 79 ha sido asombrosamente veloz, pasando de ser un transporte de misiles con 60 celdas de lanzamiento vertical a una plataforma de aviación ligera con 24 celdas y un sistema de lanzamiento electromagnético (EMALS). El sistema utiliza una estructura de cuatro camiones de ocho ruedas interconectados que forman una pista de aceleración. Sobre esta pista se han posicionado drones de combate avanzados, diseñados aparentemente para misiones de reconocimiento o ataque sigiloso. La integración de esta tecnología en un buque de apenas 97 metros de eslora demuestra una miniaturización de sistemas que antes solo estaban reservados para portaviones de gran tonelaje, como el nuevo buque de asalto Tipo 076.
A pesar de la espectacularidad visual, los analistas de defensa mantienen un escepticismo razonable sobre la estabilidad del sistema en condiciones de oleaje. Las imágenes satelitales muestran una distancia mínima entre la proa del barco y el punto de despegue, lo que deja poco margen de error para los drones. Además, el diseño de estas aeronaves sugiere que podrían estar destinadas a misiones de un solo uso, ya que el buque no presenta sistemas visibles de recuperación o aterrizaje. Las inscripciones en los contenedores, que mencionan un «conjunto de desarrollo de módulo de arma», refuerzan la idea de que nos encontramos ante una plataforma de pruebas para validar la exportación de potencia militar a cualquier barco de carga estándar.
La flota civil como fuerza de reserva
La elección de un buque comercial para estas pruebas no es accidental, sino que forma parte de una estrategia de mensajería geopolítica recurrente durante el periodo de Año Nuevo. Al demostrar que equipos portuarios estándar pueden instalar módulos de combate en barcos civiles, China advierte sobre su capacidad para convertir miles de cargueros en una fuerza auxiliar en cuestión de días. Este enfoque de armas en contenedores permite que los buques mantengan su apariencia y estatus de navegación civil hasta el momento en que se activa su capacidad ofensiva, complicando enormemente la identificación de amenazas en zonas de conflicto.
El Zhong Da 79 se encuentra actualmente atracado cerca del Sichuan, el buque de asalto anfibio de última generación que ya utiliza catapultas electromagnéticas integradas. Esta proximidad sugiere una transferencia de tecnología desde la marina de guerra hacia aplicaciones modulares que podrían ser operadas por milicias marítimas o fuerzas de reserva. La capacidad de utilizar camiones terrestres como parte de la catapulta indica que China está explorando soluciones de bajo coste y alta movilidad que podrían desplegarse no solo en barcos, sino también en pistas de aterrizaje improvisadas o islas artificiales en el Mar del China Meridional.
Hacia una zona gris en la seguridad marítima
Observamos con preocupación cómo la línea entre la logística comercial y la agresión militar se vuelve cada vez más borrosa. La militarización de buques de carga supone un riesgo sistémico para el comercio global, ya que puede llevar a una desconfianza generalizada en las rutas marítimas y a inspecciones más severas que ralenticen las cadenas de suministro. La sostenibilidad de los océanos no solo depende de la reducción de emisiones, sino de mantener el mar como un espacio de cooperación económica y no como un campo de batalla oculto bajo cubiertas de contenedores.
El despliegue del Zhong Da 79 en 2026 marca el inicio de una era donde cualquier barco en el horizonte podría ser una plataforma de lanzamiento. Esta táctica de «zona gris» busca disuadir a los oponentes mediante la ambigüedad, obligándoles a tratar cada buque mercante como una amenaza potencial. La comunidad internacional se enfrenta ahora al reto de regular estas plataformas híbridas antes de que el tráfico comercial se vea comprometido por una carrera armamentista camuflada en los puertos más importantes del mundo.
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