La compra del año: Meta absorbe a Manus para dominar la economía de los agentes IA

Alberto Noriega     16 enero 2026     6 min.
La compra del año: Meta absorbe a Manus para dominar la economía de los agentes IA

Meta adquiere Manus, la startup de IA que alcanzó 125M$ en ingresos en meses, para liderar el mercado de agentes autónomos comerciales.

Meta Platforms ha cerrado 2025 con un movimiento estratégico de alto impacto al adquirir Manus, una startup de inteligencia artificial con sede en Singapur, con el objetivo de monetizar finalmente sus masivas inversiones en el sector. El acuerdo, anunciado el 28 de diciembre, integra en el ecosistema de Mark Zuckerberg a una de las empresas con el crecimiento más explosivo de la historia reciente, capaz de generar 125 millones de dólares en ingresos anuales en apenas ocho meses. Esta adquisición no solo aporta tecnología de agentes autónomos, sino un modelo de suscripción probado que servirá para que millones de pequeñas y medianas empresas automaticen sus operaciones. Con esta compra, Meta busca justificar ante sus inversores un gasto de capital que superará los 100.000 millones de dólares en 2026, enfocándose en la creación de «superinteligencias personales» para el mercado global.

La velocidad del dinero algorítmico

Manus ha roto todos los moldes del sector tecnológico al convertirse en la startup más rápida en alcanzar el hito de los 100 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales (ARR), lográndolo solo nueve meses después de su lanzamiento en marzo de 2025. Su modelo de negocio se basa en el desarrollo de agentes de IA de propósito general que ejecutan tareas complejas de forma independiente, desde el desarrollo web hasta la investigación de mercado, con una intervención humana mínima. Hasta la fecha de la compra, la plataforma de Manus ya había procesado más de 147 billones de tokens y generado 80 millones de computadoras virtuales para dar soporte a sus procesos autónomos.

La adquisición permite a Meta acceder a un flujo de caja inmediato en un momento en que la industria de la IA se enfrenta a dudas sobre su rentabilidad a largo plazo. Zuckerberg ha dejado claro que su prioridad es construir herramientas comerciales que conviertan la infraestructura de Meta en una fuente de ingresos directa a través de servicios de suscripción para empresas. Con la integración de Manus, Meta no solo adquiere talento y código, sino una base de clientes corporativos que ya pagan por una IA que «trabaja» de forma autónoma, marcando el inicio de una era donde el software no es solo una herramienta, sino un empleado digital.

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Superinteligencia para el comercio

La visión del CEO de Meta para 2026 es ambiciosa: un mundo con miles de millones de agentes de IA, donde cada negocio mantenga su propia entidad digital para interactuar con clientes y gestionar procesos internos. Para alcanzar esta escala, Meta ha comprometido 70.000 millones de dólares en gastos de capital solo en 2025, destinados principalmente a la construcción de centros de datos y hardware especializado. La tecnología de Manus se sitúa en el epicentro de esta estrategia, permitiendo que incluso las tiendas más pequeñas puedan disponer de capacidades de automatización que antes solo estaban al alcance de las grandes corporaciones.

A pesar de la absorción por parte del gigante estadounidense, Xiao Hong, CEO de Manus, ha confirmado que la startup mantendrá su base de operaciones en Singapur y continuará operando de forma independiente. Esta estructura busca preservar la agilidad de la empresa, que ha experimentado crecimientos superiores al 20% mensual tras el lanzamiento de su versión 1.5. El acuerdo con Meta les otorga una base financiera más sólida y sostenible, permitiéndoles escalar su infraestructura de agentes autónomos sin renunciar a su identidad operativa ni a su método de toma de decisiones.

La ofensiva del hardware y software

Esta operación se suma a la reciente compra de Limitless, una startup especializada en wearables de IA, confirmando que Meta está ejecutando un plan de adquisiciones agresivo para dominar tanto el hardware como el software del futuro. Al combinar agentes inteligentes como los de Manus con dispositivos portátiles, Zuckerberg busca crear una «superinteligencia personal» que acompañe al usuario en todo momento, asistiendo tanto en tareas laborales como en la vida cotidiana. La integración de estos servicios en aplicaciones como WhatsApp y Facebook dará a Meta una ventaja competitiva frente a OpenAI o Google en el mercado de consumo masivo.

La arquitectura de Manus es especialmente valiosa por su capacidad para manejar flujos de trabajo de automatización complejos que van más allá del simple chat. Sus agentes pueden navegar por internet, programar código y gestionar bases de datos, lo que los convierte en una pieza clave para el desarrollo del «Metaverso empresarial». Al controlar este ecosistema de productividad, Meta se asegura una posición de control en la próxima generación de servicios en la nube, donde la inteligencia artificial autónoma sustituirá a las interfaces de usuario tradicionales para la ejecución de tareas digitales de alto nivel.

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Vietnam y la cadena de suministro

El éxito de esta integración dependerá también de la capacidad de Meta para fabricar y sostener la infraestructura física necesaria en un entorno geopolítico cambiante. Al igual que otras tecnológicas, Meta está diversificando su producción, con un ojo puesto en la eficiencia de los centros de datos en el sudeste asiático para dar soporte a los nodos de Manus en Singapur. La soberanía de los datos y el procesamiento local se han convertido en prioridades para evitar las latencias que podrían degradar la experiencia de un agente autónomo que debe responder en milisegundos a peticiones comerciales críticas.

Para los analistas de Bloomberg, esta compra es un mensaje directo a Wall Street: la IA de Meta ya no es solo investigación, es un producto vendible. La rapidez con la que Manus alcanzó la rentabilidad demuestra que existe una demanda masiva de automatización real, no solo de generación de texto. El desafío para Meta en 2026 será integrar estas capacidades sin canibalizar sus ingresos por publicidad, creando un nuevo pilar de facturación basado en el valor directo de la productividad generada por sus algoritmos, un cambio de paradigma que podría redefinir el valor de las grandes tecnológicas en la próxima década.

El empleado que nunca duerme

La adquisición de Manus por parte de Meta no es simplemente un movimiento de expansión corporativa; es el pistoletazo de salida para la sustitución sistemática de las tareas administrativas por agentes autónomos. Estamos ante el nacimiento de una economía donde el éxito de una empresa no se medirá por su plantilla humana, sino por la eficiencia de su «flota» de inteligencias artificiales. La jugada de Zuckerberg es brillante: al democratizar el acceso a agentes que ya han demostrado ser rentables, Meta se posiciona como el sistema operativo de la pequeña empresa del siglo XXI, cobrando una renta mensual por la eficiencia que sus algoritmos inyectan en el mercado.

Sin embargo, este futuro plantea interrogantes profundos sobre el desplazamiento laboral y la concentración de poder tecnológico. Si cada interacción comercial pasa por un agente controlado por Meta, la compañía tendrá un acceso sin precedentes a los datos transaccionales de millones de pymes, lo que podría generar nuevos conflictos regulatorios en 2026. El éxito de Manus residió en su agilidad para resolver problemas reales; ahora, el reto de Meta será escalar esa magia sin sofocarla con la burocracia corporativa, asegurando que la IA siga siendo una herramienta de empoderamiento y no solo una forma de maximizar los ingresos trimestrales de Menlo Park.

Fotos: Manus

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