Japón lanza su apuesta estratégica por la IA con una inversión nacional de 19.000 millones de dólares

Alberto Noriega     30 diciembre 2025     4 min.
Japón lanza su apuesta estratégica por la IA con una inversión nacional de 19.000 millones de dólares

Japón invertirá 19.000 millones de dólares en un sistema nacional de IA liderado por SoftBank para reducir su dependencia tecnológica.

El gobierno de Japón ha aprobado una inversión público-privada de 19.000 millones de dólares para desarrollar un sistema nacional de inteligencia artificial, una iniciativa estratégica liderada por SoftBank que busca cerrar la brecha tecnológica frente a Estados Unidos y China y reforzar la seguridad económica y nacional del país.

Una infraestructura nacional para la era de la IA

El plan, adelantado por el diario japonés Yomiuri Shimbun, contempla una inyección directa de 6.300 millones de dólares por parte del Estado durante cinco años, a partir del ejercicio fiscal 2026. El resto de la inversión —unos 12.700 millones de dólares— correrá a cargo de SoftBank, que liderará un consorcio de más de diez empresas tecnológicas para crear una nueva compañía dedicada al desarrollo del mayor modelo fundacional de IA jamás construido en Japón.

El Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) ya ha reservado 1.900 millones de dólares en el presupuesto de 2026, lo que sitúa esta iniciativa al nivel de los grandes programas industriales del país. A diferencia de proyectos anteriores, el objetivo no es solo impulsar la investigación, sino crear una infraestructura nacional permanente, comparable a una red eléctrica o de telecomunicaciones.

La nueva empresa reunirá a unos 100 expertos de élite, seleccionados mediante competiciones internas entre grandes corporaciones japonesas. El núcleo técnico estará formado por ingenieros de SoftBank y desarrolladores de Preferred Networks, una de las compañías de inteligencia artificial más avanzadas del país.

El modelo que se pretende construir alcanzará un billón de parámetros, una escala comparable a los desarrollos más punteros de Estados Unidos y China. Su arquitectura será abierta para empresas japonesas, que podrán adaptarla a sectores estratégicos como manufactura avanzada, robótica, logística, energía o automoción.

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Para entrenar el sistema, la compañía adquirirá grandes volúmenes de semiconductores de alto rendimiento de Nvidia, y desplegará una infraestructura informática de gran escala. SoftBank ya está construyendo centros de datos en Tomakomai (Hokkaido) y Sakai (Osaka), que entrarán en operación en 2026 y servirán como columna vertebral del ecosistema nacional de IA.

Cerrar la brecha con Estados Unidos y China

Durante la última década, Japón ha observado cómo Estados Unidos y China consolidaban una ventaja estructural en inteligencia artificial, apoyados en gigantes tecnológicos, grandes volúmenes de datos y acceso prioritario a semiconductores avanzados. El nuevo programa pretende romper esa dependencia y evitar que sectores críticos queden subordinados a tecnologías extranjeras.

Fuentes gubernamentales citadas por Kyodo News subrayan que la IA ya no se considera solo una herramienta económica, sino un activo estratégico de seguridad nacional. La dependencia excesiva de modelos desarrollados fuera del país plantea riesgos en ámbitos como defensa, infraestructuras críticas, propiedad industrial y resiliencia económica.

Uno de los objetivos explícitos del proyecto es asegurar el suministro de chips avanzados en un contexto de competencia global cada vez más intensa. Con el respaldo del Estado, la nueva empresa podrá negociar suministros prioritarios y reducir su exposición a tensiones geopolíticas o restricciones comerciales.

IA como política industrial del siglo XXI

El planteamiento japonés recuerda a las grandes políticas industriales del pasado —desde la reconstrucción de posguerra hasta el liderazgo en electrónica y automoción—, pero adaptado a la lógica del siglo XXI. La IA se concibe como infraestructura básica, no como un producto aislado.

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A diferencia de modelos puramente privados, el sistema nacional estará alineado con intereses públicos, incluyendo estándares de seguridad, protección de datos y adaptación a la lengua y cultura japonesas. Al mismo tiempo, su carácter abierto permitirá que empresas locales construyan aplicaciones específicas sin depender de proveedores extranjeros.

Este enfoque híbrido busca evitar dos extremos: la fragmentación tecnológica y la dependencia absoluta de plataformas globales. Japón aspira a situarse como tercer polo de referencia en IA, junto a Estados Unidos y China, con un modelo propio que combine escala, control y aplicación industrial real.

Una apuesta por soberanía en la economía algorítmica

La inversión de 19.000 millones de dólares no es solo una respuesta tecnológica, sino una declaración estratégica. Japón reconoce que en la economía futura, quien controle los modelos fundacionales controlará gran parte del valor industrial, científico y militar.

El liderazgo de SoftBank aporta músculo financiero y ambición global, mientras que el respaldo estatal reduce riesgos y alinea el proyecto con objetivos nacionales a largo plazo. El desafío será convertir esta enorme inversión en ventaja competitiva real, evitando la rigidez burocrática y asegurando que el sistema evolucione al ritmo del mercado global.

Si el proyecto tiene éxito, Japón no solo reducirá su dependencia tecnológica, sino que podría redefinir su papel en la cadena global de valor de la IA. Si fracasa, confirmará que la carrera por la inteligencia artificial es cada vez más una competición entre bloques con escala, datos y capital casi ilimitados.

En cualquier caso, el mensaje es claro: la IA ha dejado de ser una herramienta experimental para convertirse en un asunto de Estado.

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