Neuralink se declara lista para probar en humanos el chip que promete ver incluso a ciegos de nacimiento
Neuralink anuncia estar lista para probar en humanos su implante de visión Blindsight, que estimula el córtex visual saltándose ojos y nervios.
Neuralink, la compañía de neurotecnología de Elon Musk, anunció esta semana que está técnicamente preparada para implantar su dispositivo de restauración visual Blindsight en el primer paciente humano, pendiente únicamente de la luz verde regulatoria . La revelación coincidió con el segundo aniversario del primer implante cerebral de la empresa y marca un giro estratégico desde el tratamiento exclusivo de la parálisis hacia la corrección de la ceguera total. Musk detalló que la tecnología está diseñada para funcionar incluso en personas que han perdido ambos ojos y el nervio óptico, transmitiendo información visual directamente a la corteza cerebral . Paralelamente, la empresa confirmó que sus ensayos clínicos globales para el chip de movilidad Telepathy se han expandido a 21 participantes sin registrar eventos adversos graves, consolidando su plataforma de seguridad .
Saltarse el hardware biológico
La premisa de Blindsight es radicalmente distinta a las prótesis de retina actuales: en lugar de intentar reparar el ojo, el sistema lo ignora por completo. Una cámara externa captura el entorno y envía la señal inalámbricamente al implante, que estimula directamente las neuronas del córtex visual encargadas de procesar la imagen . Esto significa teóricamente que la funcionalidad del ojo o del nervio óptico es irrelevante, siempre que la «pantalla» del cerebro (el córtex visual) esté intacta .
Musk ha gestionado las expectativas comparando la experiencia inicial con «gráficos de Atari» o de los primeros Nintendo: una matriz de puntos luminosos (fosfenos) de baja resolución suficiente para navegar el entorno, pero lejos de la visión natural . Sin embargo, la promesa es que la plasticidad cerebral y las mejoras de software permitirán refinar esa señal con el tiempo. La FDA otorgó al dispositivo la designación de «Dispositivo Innovador» en septiembre de 2024, reconociendo su potencial para tratar una condición irreversible, lo que acelera —pero no garantiza— su aprobación para ensayos humanos .
21 pacientes y un robot de 1,5 segundos
El contexto operativo de Neuralink ha cambiado drásticamente en el último año. La compañía ha pasado de 12 a 21 participantes activos en sus ensayos de Telepathy (el chip para control motor), reportando cero eventos adversos graves relacionados con el implante . Esta base de seguridad es el argumento principal para solicitar permiso para la nueva indicación visual.
Además, la empresa presentó avances en su infraestructura quirúrgica: un nuevo robot capaz de insertar los hilos de electrodos en el cerebro en solo 1,5 segundos, reduciendo drásticamente los 17 segundos del modelo anterior . Esta velocidad no es solo cuestión de eficiencia; minimizar el tiempo de cirugía reduce riesgos de infección y trauma tisular, crucial para procedimientos que Musk aspira a estandarizar como «LAsik para el cerebro». Para finales de 2026, también se espera un implante de próxima generación con el triple de canales de electrodos, lo que aumentaría la resolución tanto para movimiento como para visión .
¿Ver lo invisible?
La ambición de Musk no se detiene en restaurar la normalidad. Fiel a su estilo especulativo, ha sugerido que versiones futuras de Blindsight podrían permitir ver en espectros no humanos, como infrarrojo, ultravioleta o radar, convirtiendo la discapacidad en una capacidad aumentada . Inversores como Bill Ackman han calificado el potencial éxito de este proyecto como un logro que superaría a Tesla o SpaceX en impacto humano .
Sin embargo, la comunidad neurocientífica mantiene un escepticismo saludable. Un estudio de la Universidad de Washington de 2024 advirtió que la estimulación eléctrica del córtex no crea «píxeles» perfectos, sino percepciones visuales complejas y a veces distorsionadas, lo que limita la resolución teórica máxima . «Ver» con el cerebro no es encender bombillas en una pantalla; es activar patrones neuronales que el cerebro debe aprender a interpretar. Aun así, para alguien en oscuridad total, la diferencia entre «nada» y «gráficos de Atari» es, literalmente, ver la luz.
El último obstáculo es burocrático
Aunque Neuralink dice estar «lista», la decisión final recae en la FDA. La agencia evaluará si los datos de seguridad de los implantes motores son extrapolables a la corteza visual, una región anatómicamente distinta y con riesgos quirúrgicos propios. La designación de «Dispositivo Innovador» ayuda, pero la carga de prueba para un dispositivo electivo de primera clase sigue siendo altísima.
Si se aprueba, el «paciente cero» de Blindsight inaugurará una nueva era en la medicina biónica: la de las interfaces sensoriales directas. El éxito no se medirá en megapíxeles, sino en autonomía: si esa persona puede cruzar una habitación sin bastón o reconocer una forma básica, la tecnología habrá cumplido su promesa inicial. A partir de ahí, la carrera será —como en los videojuegos que Musk cita— cuestión de subir de nivel.
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