«Se siente mágico»: británico recupera autonomía digital con interfaz cerebral de Elon Musk
Estudiante de medicina británico paralizado controla ordenadores con el pensamiento tras recibir implante Neuralink en ensayo con 21 participantes
Sebastian Gomez-Peña acababa de terminar su primer semestre en medicina cuando un accidente de buceo lo dejó paralizado del cuello hacia abajo. Ahora, como uno de los siete británicos participantes en el ensayo GB-PRIME del chip cerebral Neuralink, controla ordenadores y móviles usando únicamente su pensamiento. El implante N1, insertado por un robot quirúrgico durante cinco horas en el Hospital Universitario de Londres, conecta 1.024 electrodos a su córtex motor para traducir señales nerviosas en comandos digitales. Los resultados, descritos como «alucinantes» por neurocirujanos británicos, forman parte de un ensayo global que ya incluye 21 participantes en cuatro países y promete transformar la vida de personas con parálisis severa.
Precisión robótica a escala microscópica
El dispositivo implantado en Gomez-Peña fue colocado por el robot quirúrgico R1 de Neuralink, diseñado específicamente para insertar hilos de electrodos más delgados que un cabello humano. Durante la intervención quirúrgica de cinco horas en el Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía de UCLH, estos filamentos microscópicos se insertaron aproximadamente 4 milímetros en la región del córtex motor responsable de los movimientos de manos y dedos. La precisión del robot permite evitar daños al tejido cerebral frágil, reduciendo el trauma quirúrgico, una característica crucial para la viabilidad a largo plazo de estos dispositivos.
Los 1.024 electrodos capturan patrones de actividad eléctrica cuando Gomez-Peña piensa en mover sus extremidades. El chip, del tamaño de una moneda, se inserta en un orificio circular del cráneo, quedando al nivel del hueso, y transmite de forma inalámbrica estas señales a un ordenador externo donde un software de inteligencia artificial las interpreta.
Traduciendo intenciones en acciones digitales
«Ahora puedo pensar en mover mis manos hacia la derecha, hacia la izquierda, y la tecnología entiende lo que quiero que haga, y lo hace», explicó Gomez-Peña en declaraciones a Sky News. Los observadores presenciaron cómo navegaba por artículos de investigación para sus exámenes médicos, resaltaba texto y cambiaba entre ventanas con la misma velocidad que alguien usando un ratón convencional.
El Dr. Harith Akram, neurocirujano consultor de UCLH que lidera el ensayo británico, calificó los resultados como «alucinantes». «Esta tecnología va a ser un cambio radical para pacientes con discapacidad neurológica severa, y esos pacientes realmente tienen muy poco para mejorar su independencia», afirmó. El investigador principal William Muirhead añadió: «En un mundo cada vez más digital, la capacidad de navegar la tecnología es un aspecto vital de la autonomía personal».
Expansión global sin incidentes adversos
Los siete participantes británicos se sometieron a cirugía entre octubre y diciembre de 2025 en UCLH y Newcastle Hospitals NHS Foundation Trust. A nivel mundial, Neuralink reportó 21 participantes inscritos en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos, casi duplicando los 12 registrados en septiembre de 2024. Significativamente, la compañía afirmó que mantiene un historial de cero eventos adversos graves relacionados con el dispositivo, un dato relevante considerando las preocupaciones de seguridad que la FDA estadounidense planteó inicialmente en 2022 antes de autorizar los ensayos humanos en 2024.
Diversidad de condiciones neurológicas tratadas
El perfil de participantes en el ensayo global abarca un espectro amplio de condiciones neurológicas devastadoras. Incluyen personas con parálisis severa causada por lesiones medulares, accidentes cerebrovasculares y enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Algunos participantes han logrado escribir en teclados virtuales simplemente pensando en pulsar las teclas, mientras que otros han utilizado brazos robóticos para alimentarse de forma autónoma.
El primer paciente estadounidense de Neuralink ha conseguido jugar videojuegos, navegar por internet, publicar en redes sociales y controlar un cursor de portátil. Estudios académicos previos sobre interfaces cerebro-computadora confirman que la regulación cerebral voluntaria para comunicación es posible en todas las etapas de parálisis excepto el estado completamente bloqueado, según investigaciones publicadas en revistas revisadas por pares.
Contexto científico y comparación tecnológica
La tecnología de Neuralink se inscribe en décadas de investigación sobre interfaces cerebro-computadora. Un metaanálisis de 35 pacientes con ELA y otras enfermedades neurológicas graves demostró una correlación fuerte entre deterioro físico y rendimiento de BCI, aunque desaparecía al excluir pacientes en estado completamente bloqueado. Investigadores de Stanford reportaron en 2017 que tres participantes con discapacidad motora lograron tipear con alta velocidad y precisión imaginando movimientos de su propia mano.
La ventaja distintiva del sistema de Neuralink radica en su diseño totalmente implantable que elimina cables externos, reduciendo riesgos de infección, según análisis de seguridad. Sin embargo, estudios sobre microelectrodos implantados en córtex motor advierten que las grabaciones típicamente fallan entre 6 meses y 1 año después de la implantación, debido a respuestas inflamatorias agudas tras la implantación inicial.
Protocolo de investigación riguroso
El estudio GB-PRIME en Reino Unido está gestionado por el Centro de Neurología Experimental Leonard Wolfson de UCLH, parte del Centro de Investigación Clínica NIHR UCLH, con apoyo del Centro de Investigación Biomédica NIHR UCLH. Los participantes realizan citas de seguimiento y sesiones de investigación continuas para evaluar seguridad, usabilidad y rendimiento del dispositivo, proporcionando datos que informarán posibles refinamientos al proceso de recepción y uso.
La investigación cuenta con designaciones de avance de la FDA y pruebas preclínicas rigurosas que confirman que el implante cumple con altos estándares de seguridad para uso clínico. El objetivo primario de los ensayos clínicos en expansión es obtener conocimientos más profundos sobre las variaciones individuales y mejorar tanto el hardware como la experiencia general para cada participante.
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