Tesla Optimus: el robot humanoide llegará a los hogares a finales de 2027.
Elon Musk anuncia en Davos que Tesla venderá el robot humanoide Optimus al público en 2027 para tareas domésticas y cuidado de ancianos.
El CEO de Tesla, Elon Musk, anunció este jueves durante su sorpresivo debut en el Foro Económico Mundial en Davos que la compañía planea comenzar la venta al público de sus robots humanoides Optimus para finales de 2027. En una charla con el CEO de BlackRock, Larry Fink, Musk detalló que estos robots ya realizan tareas sencillas en las fábricas de Tesla y que espera que asuman funciones industriales «más complejas» para finales de 2026. Esta ambiciosa hoja de ruta refuerza la visión del magnate de que el 80% del valor futuro de Tesla provendrá de la robótica y la inteligencia artificial, posicionando a Optimus como el producto con el potencial de generar un mercado de hasta 20 billones de dólares.
El reto de la fabricación «atrozmente lenta»
A pesar del optimismo mostrado en Davos, Musk moderó las expectativas sobre la velocidad inicial de entrega. Solo dos días antes de su aparición en el foro, advirtió a través de X que la producción tanto de Optimus como del Cybercab será «agonizante y atrozmente lenta» en sus etapas iniciales. Al tratarse de productos desarrollados casi desde cero, sin una cadena de suministro previa para componentes como manos y antebrazos mecánicos, el escalado seguirá una curva en S: un comienzo difícil seguido de una aceleración masiva. Tesla apunta a fabricar entre 50.000 y 100.000 unidades en 2026, con el objetivo de escalar hasta el millón de robots para el año 2027.
Un mercado de billones en juego
Analistas financieros han comenzado a recalcular el valor de Tesla bajo esta nueva premisa de «empresa de robótica y autonomía». Mientras que Barclays valora el mercado actual de robótica humanoide en apenas 3.000 millones de dólares, proyecta que podría expandirse hasta los 40.000 millones para 2035. Por su parte, firmas como Wedbush sugieren que Tesla podría alcanzar una capitalización de mercado de 2 billones de dólares este mismo año, impulsada por la credibilidad de su hoja de ruta en IA. La clave para los inversores será la evidencia de una fabricación escalable y la viabilidad económica de producir robots a un precio objetivo de entre 20.000 y 30.000 dólares.
La aparición de Musk en Davos también marcó un giro en su relación con el foro, al que anteriormente había calificado de «aburrido». Su participación, centrada en la «abundancia sostenible», presentó a la robótica como la única solución definitiva para erradicar la pobreza global al desvincular la productividad del esfuerzo humano físico. Sin embargo, persisten las dudas sobre si Tesla podrá cumplir estos plazos, dado el historial de retrasos de la compañía en proyectos anteriores y la reciente salida de figuras clave del equipo de desarrollo de Optimus.
La era de la abundancia robótica
La visión de Musk en 2026 trasciende la simple venta de tecnología; propone un cambio de paradigma donde los robots superen en número a los humanos, saturando todas nuestras necesidades de bienes y servicios. Si la IA y los robots logran que el coste marginal de la producción se acerque a cero, la economía global entraría en una fase de expansión sin precedentes. Optimus no es solo un mayordomo mecánico, sino el primer paso hacia una sociedad donde el trabajo sea opcional y la escasez sea un concepto del pasado.
El camino hacia 2027 será el test definitivo para la capacidad de ejecución de Tesla. Si logran superar los problemas de ingeniería en las extremidades del robot y establecer una cadena de suministro global inexistente hasta hoy, estaremos ante la mayor disrupción tecnológica desde la invención del automóvil. La apuesta de Musk es clara: pecar de optimismo para forzar que el futuro llegue antes. La pregunta para el consumidor ya no es si los robots vendrán, sino si estamos listos para dejar que un Optimus cuide de nuestra casa y de nuestra familia.
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