Los coches eléctricos se han convertido en objetivo de presente para las marcas de coches. ¿Qué ventajas e inconvenientes puede tener su adquisición?

El proceso de transición energética se ha vuelto una obligación y una necesidad para las marcas de coches, es por esto que los fabricantes han fijado su próximo objetivo en el desarrollo de coches eléctricos. La concienciación con el medio ambiente, su popularidad entre los usuarios, una oferta más variada y atractiva en sus diseños y sus precios (ahora más asequibles) les convierten en una seria opción de compra.

Ventajas: ahorro y respeto con el medio ambiente

1. Proteger el medio ambiente

La protección del medio ambiente se ha convertido en una obligación para las marcas de coches. El cambio climático y la preocupación de los usuarios y las instituciones internacionales por este tema han motivado esta transición energética.

La ausencia de motores de combustión en los vehículos eléctricos elimina por completo la emisión de gases contaminantes (durante el uso del vehículo). Esta es la gran ventaja de este tipo de automóviles: el respeto al medio ambiente junto a una conducción más eficiente.

Además, la conducción de este tipo de vehículos no genera ruido. La suavidad en su manejo se traduce tanto en el exterior como en el interior de estos coches. Gracias a sus motores eléctricos, se acabó el ruido en el interior y exterior del coche, lo cual  pone fin a la contaminación acústica en la vía pública.

2. Aumento en el ahorro

Estos nuevos vehículos aumentan el ahorro en mantenimiento y combustible. La revisión del aceite o lubricantes y el cambio de filtros desaparecen. El mantenimiento tan solo consta de la comprobación cada cierto tiempo de frenos, neumáticos, baterías y unidad de potencia.

Respecto al gasto en combustible, el coste de la fuente de energía en vehículos eléctricos es, por lo general, de 1€ por cada 100 kilómetros, mientras que los motores de combustión alcanzan hasta los 8€ en la misma distancia. Además, el tipo de conducción que realicemos de manera habitual nos permitirá aumentar o disminuir el ahorro en combustible.

Por otro lado, los gobiernos están facilitando ayudas económicas para comprar este tipo de coches. El Plan VEA de apoyo a vehículos eléctricos destina en nuestro país 50 millones de euros. La transición energética se ha convertido en un proceso global y los incentivos han aumentado con el paso del tiempo. Invertir en esta variedad de automóviles puede implicar descuentos de entre 500 y 5.500 euros para los compradores, lo que puede resultar muy interesante.

3. La transición energética de las grandes urbes

Algunas de las grandes ciudades del planeta han decidido dar un paso más para controlar la emisión de gases contaminantes. Además, las urbes más importantes de nuestro país ya plantean restringir la circulación a vehículos con más de 15 años o motores de tipo diésel, debido a sus altos niveles de contaminación.

Entre las medidas que se pueden llevar a cabo en este sentido, destaca el cierre de la zona centro de Madrid a partir de noviembre de 2018. Solamente los residentes y vehículos de cero emisiones podrán circular por la zona bautizada como ‘Madrid Central’.

Las ciudades ya han comenzado su adaptación y conversión para reducir las emisiones. Por esto, los coches eléctricos podrán circular sin ningún tipo de obstáculo en las zonas urbanas, algo de lo que no podrán presumir en los próximos años los vehículos de combustión.

4. Puntos de recarga gratuitos

Aunque aún están desarrollándose, la red de recarga de coches eléctricos comienza a ser algo habitual en las zonas céntricas de las grandes ciudades. Ya existen aparcamientos en la vía pública y centros comerciales que permiten la recarga de las baterías, de forma gratuita.

La posibilidad de hacer trayectos por ciudad y recargar durante los estacionamientos nos permite ahorrar costes en “combustible” y mantendríamos la autonomía de nuestro vehículo.

Inconvenientes: queda mucho por desarrollar

1. La autonomía tiene límite

Uno de los mayores hándicaps es la autonomía de estos coches. La principal preocupación de los usuarios con este tipo de vehículos es la distancia que tendrán que completar en sus viajes. A pesar de que muchos de estos automóviles cuentan con una gran autonomía, la planificación en sus viajes se antoja fundamental para no agotar las baterías.

La falta de puntos de recarga en desplazamientos de largas distancias motiva que los usuarios deban organizar sus trayectos en consecuencia a esto. Esta es una de las razones por las cuales este segmento necesita aún más desarrollo.

2. Precios elevados

Aunque ya hemos comentado el ahorro que obtenemos en mantenimiento, combustible y ayudas en la adquisición de coches eléctricos, los precios del propio vehículo aún son elevados. La media de estos coches es hasta 13.000 euros superior a la de un coche de combustión.

Esta inversión supone un gran desembolso para el usuario. La sustitución de algunos componentes también es elevada, como las baterías. Además, la instalación de un punto de recarga cerca de la vivienda y el pago de la tarifa eléctrica incrementan los gastos.

Por otro lado, aunque la probabilidad de sufrir una rotura o avería en un vehículo eléctrico es menor, el coste de reparación es elevado. La falta de talleres especializados obliga al usuario a contactar con la marca, lo que incrementa el precio de la reparación. Además, esto se agrava al residir en zonas alejadas de las grandes urbes como zonas rurales o pequeñas ciudades.

3. Falta de puntos de recarga

A pesar de que las grandes ciudades de nuestro país cada vez cuentan con más puntos de recarga, estos aún están ubicados en zonas céntricas. El acceso a las zonas modestas y obreras aún está limitado, lo que reduce su inversión en estas áreas. Asimismo, las medianas y pequeñas poblaciones aún ven esta posibilidad como una utopía por coste y escasez de vehículos de estas características.

La dificultad más significativa en nuestro país es el desarrollo de estos puntos de recarga. La falta de estaciones de recarga para coches eléctricos en autovías complica los desplazamientos de largas distancias. Al contrario que en España, algunos de los países del continente europeo (caso de Noruega por ejemplo) ya cuentan con estaciones de recarga en sus carreteras para este tipo de vehículos. Este hecho facilita los trayectos y motiva a los conductores a decidirse por coches eléctricos.