El gobierno holandés aprueba la reducción del límite máximo de velocidad para mejorar la calidad del aire

No solo ocurre en las grandes ciudades, tampoco es un problema exclusivo de un país, tampoco es un problema que se ciñe a un ámbito o sector en exclusiva que la problemática sobre los gases tóxicos y de efecto invernadero atañe de manera global y general.

Por eso, cuando en nuestro país el gobierno, aún en funciones, anuncian planes a largo plazo para favorecer la renovación del parque móvil nacional en favor de la mejora de la calidad del aire, los ejecutivos de nuestros vecinos europeos también sufren y llevan a cabo medidas para paliar los efectos dañinos de los gases procedentes de la combustión de los hidrocarburos que alimentan, aún, a la mayoría de los vehículos que circulan por las vías públicas.

Holanda ha sido el último país en tomar medidas contra los temidos óxidos nitrosos, más conocidos por su formulación química como NOx, las cotas de emisiones de estos gases necesitan ser recortadas drásticamente y el ejecutivo holandés ha decidido cuál va a ser la primera medida al respecto.

Reducción de la velocidad máxima permitida

Hoy miércoles, el Primer Ministro holandés Mark Rutte ha anunciado, dentro de la aplicación de un paquete de medidas para la reducción de la emisión de óxidos nitrosos, la reducción de la velocidad máxima a 100 kilómetros por hora.

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Los motivos alegados por el gobernante es que los Países Bajos han superado los límites de emisiones de óxidos nitrosos los últimos años y, dentro del paquete de medidas que el gobierno que capitanea, la que tratamos supone la medida más popular o impopular, según se mire.

Ha sido el mismo Primer Minisitro el que ha declarado «Es una medida que a nadie le gusta pero tiene un interés general. Es imprescindible para evitar que Holanda se estanque y así se evita la pérdida innecesaria de puestos de trabajo».

Holanda (3)La detección de los límites sobrepasado de gases nitrosos nocivos ha puesto de manifiesto que las tasas de NOx detectados en Holanda son cuatro veces superiores a la media del resto de los países miembros de la Unión Europea.

Esto ha supuesto el poner bajo la lupa al sector de los transportes por carretera, al de la agricultura y a la ganadería como responsables principales de estas emisiones.

Las emisiones proceden, en su mayoría, de los vehículos que transitan las carreteras holandesas mientras que el nitrógeno en superficie o en acuíferos tiene su origen en los fertilizantes y desechos del sector primario, señalando directamente a las actividades agrícolas y ganaderas como causantes.