Según un estudio publicado por la OCU, el 50 por ciento de las emisiones tóxicas proceden de un 15 % de los vehículos que circulan por Madrid

La Organización de Consumidores y Usuarios, conocida por sus siglas, OCU, apunta directamente a los vehículos sin etiqueta medioambiental o los agrupados por la Dirección General de Tráfico como vehículo clasificados con la ficticia letra y pegatina A, como causantes de la mitad de las emisiones de gases más perjudiciales para la salud.

Así se desprende de un estudio que publica tal organización de defensa del consumidor en la que se hace referencia a los datos recogidos en las más de 375.000 mediciones llevadas a cabo por Opus RSE, empresa que presta servicios como la de la toma de muestras, análisis e interpretación de la calidad del aire.

Así, de un total de 376.000 tomas muestrales recogidas durante el presenta año 2019 en los accesos al anillo perimetral de la ciudad de Madrid, la carretera M-30, de las evaluaciones hechas se arroja que, hasta el 50 por ciento de las emisiones de los temidos óxidos nitrosos, cuya formulación se resume como NOx, y las partículas sólidas en suspensión son emitidos por vehículos sin distintivo ambiental.

Esto significa que la mitad de las partículas sólidas en suspensión y las de NOx que hay en el aire madrileño procederían de vehículos con motores de gasolina anteriores al año 2000 o diésel, matriculados antes de 2006, aquellos coches de gasolina que no cumplen la norma Euro 3 ni los diésel Euro 4 y Euro 5.

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Etiquetado ECOEsto supone que, la elevada edad del la flota de vehículos que forman parte del parque móvil español y, en concreto, el que circula por Madrid, supone el mayor desafío actual en cuanto a la solución a los problemas de contaminación del aire.

Una caza de brujas

Unos valores que se ven reducidos por los vehículos que portan tanto el distintivo B como C. Pero, según el estudio y la interpretación, disponer de la etiqueta C o, sobre todo, ECO no implica contaminar menos o expulsar menos gases nocivos.

Según la OCU, otro 40 por ciento de los óxidos nitrosos y partículas sólidas en suspensión identificados en Madrid proceden de coches con etiqueta B. Pero, por si fuera poco, la homologación de mecánicas híbridas, microhíbridas o bi-fuel tampoco mejora la calidad del aire.

Independientemente del tema de la contaminación en Madrid, ya abordamos desde el artículo sobre las incongruencias de los coches con etiqueta ECO, que hay coches con etiqueta C que homologan tasas de emisiones más livianas que otros que, aún portando y luciendo el distintivo ECO e, incluso CERO, cuando prescinden del apoyo del equipo eléctrico, no solo resultan menos eficientes en sus consumos de carburante sino que expulsan más gases tóxicos y de efecto invernadero que los que cuenta con la etiqueta de color verde.