El Grandland X de Opel se sitúa en lo más alto de la gama SUV del fabricante y ofrece las ventajas de combinar un motor térmico con otros dos eléctricos

La electrificación ha llegado a Opel. El fabricante alemán, ahora miembro del Grupo PSA, hacía públicas ayer las especificaciones de su próximo vehículo totalmente eléctrico, el Corsa-e, junto a una serie de imágenes promocionales.

La apuesta por la electrificación de Opel no se va a quedar ahí, sin embargo, ya que en los próximos 20 meses pondrá en total cinco nuevos modelos electrificados en el mercado. Y para 2024, asegura que contará con una versión eléctrica o híbrida de cada modelo de su catálogo.

Centrándonos en el presente, Opel acaba de presentar el nuevo Grandland X. Se trata de un SUV híbrido enchufable, que se sitúa en el catálogo del fabricante como el nuevo tope de gama en este segmento.

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En su presentación oficial Opel ha destacado su potencia combinada de 300 caballos, empleando sus tres motores -dos eléctricos y el de combustión- que le permiten además ofrecer tracción total cuando las condiciones lo requieran; su amplia autonomía en modo eléctrico y un consumo combinado de tan solo 2,2 l/100 km.

Potencia y bajo consumo gracias a sus motores eléctricos

El motor de combustión es un gasolina turboalimentado de 1,6 litros de cilindrada con 200 caballos de potencia, a los que hay que sumar los 109 CV que aportan los dos motores eléctricos. La combinación de estos tres motores le permite reducir el consumo de gasolina a niveles inalcanzables para cualquier otro vehículo no electrificado.

Cuando el Grandland X circula por ciudad, lo hará en modo eléctrico, lo que que resulta mucho más eficiente, además de reducir la contaminación en núcleos con una gran concentración de vehículos. Al tratarse de un híbrido enchufable, capaz de recorrer 50 kilómetros en modo solo eléctrico, el Grandland X cuenta con la etiqueta medioambiental Cero Emisiones. Gracias a este distintivo, podrá acceder libremente a zonas de tráfico restringido en el centro de ciudades como Madrid o Barcelona.

Cuando llega el fin de semana o las vacaciones y toca hacer una escapada fuera de la gran ciudad, es el momento en el que el motor PureTech 1.6 turboalimentado entrará en acción; pero lo hará siempre ayudado por los motores eléctricos, que contribuyen a reducir el consumo de gasolina. Estos motores eléctricos permiten además disfrutar de una de las novedades que ofrece el Grandland X y que Opel más está promocionando: la conducción con un único pedal.

¿En qué consiste la conducción con un solo pedal?

Todo aquel que ya haya conducido un vehículo eléctrico seguramente ya sabe en qué consiste; pero no debemos olvidar que la gran mayoría de los que adquieran el Grandland X vendrán seguramente de un vehículo de combustión convencional.

La posibilidad de conducir empleando únicamente el acelerador supondrá, sin duda, una experiencia innovadora para todos estos compradores. Este sistema permite una conducción mucho más relajada, pero sobre todo eficiente, ya que aprovecha toda la energía que se perdería en un vehículo convencional al frenar, al transformarse esa energía en calor en los discos de freno. En lugar de emplear los frenos, este sistema emplea siempre que sea posible los motores eléctricos en modo inverso, de modo que retienen el vehículo generando energía que recarga la batería, incrementando así la autonomía.

Una vez que el conductor se adapta a esta nueva forma de conducir, la experiencia resulta realmente gratificante, presionando el acelerador cuando se quiere ir más deprisa, y reteniendo el vehículo al soltarlo. El Grandland X dispone además varios modos con los que el conductor puede regular cuánto quiere que retenga el coche al soltar el acelerador, adaptándose así mejor a los gustos de cada conductor y a las condiciones de la vía.

El Grandland X puede circular 50 km en modo totalmente eléctrico

Por último, no queremos acabar sin hacer referencia a la batería. Opel afirma que con una carga completa el Grandland X puede recorrer 50 kilómetros en modo eléctrico, lo que es más que suficiente para satisfacer las necesidades diarias de la gran mayoría de conductores. La recarga en una toma de 32 amperios y 230 voltios se completa en 1 hora y 50 minutos; mientras que en un enchufe Schuko de 16 amperios y 230 voltios, como el que todos tenemos en casa, costaría 3 horas.