Ya hemos hecho nuestra primera prueba del Mercedes-Benz EQC, el nuevo SUV eléctrico de la marca. Si quieres saber qué nos ha parecido, sigue leyendo.

El sector de la automoción está cambiando a pasos agigantados y parece que el camino que están siguiendo todos los fabricantes es el mismo: la electrificación de sus gamas. Mercedes-Benz está completamente inmerso en este proceso, y es que el objetivo de la marca de cara a 2039, es que toda su gama sea 9 emisiones. Para llevar a cabo esta tarea, Daimler piensa invertir nada menos que 10.000 millones de euros.

El nuevo Mercedes-Benz EQC ha llegado al mercado para demostrarnos cómo son los eléctricos de última generación: compatibles con largos trayectos, con el confort de marcha, un maletero muy razonable e, incluso, concesiones a la deportividad. Sin embargo, esto no es más que el principio, y es que la marca pretende crear toda una familia en torno a las siglas EQ con el fin de poder competir en todos los segmentos. Prueba de ello, es el Mercedes-Benz EQS que presentaron en el Salón de Frankfurt 2019 o el Mercedes-Benz EQV, la versión eléctrica de la clase V de la marca.

En DrivingEco hemos tenido la oportunidad de hacer una primera prueba al nuevo Mercedes-Benz EQC, el primer SUV 100% eléctrico de la marca de la estrella. Pese a esto, no ha sido desarrollado desde cero, y es que comparte plataforma con el GLC y con el nuevo GLC Coupé.

Sin embargo, esto no significa que el Mercedes-Benz EQC no haya tenido un largo desarrollo, y es que el 80% de las piezas son nuevas y se ha estado probando durante más de 4 años. En ellos, se han utilizado más de 200 mulas y se han recorrido miles de kilómetros por condiciones meteorológicas muy diversas.

La discreción como principal baza

El nuevo Mercedes-Benz EQC cuenta con la discreción por bandera, por lo que no encontramos grandes estridencias que denoten que estamos ante un vehículo eléctrico. El frontal es la parte más novedosa, con una enorme calandra en color negro que acaba en unos faros afilados cuyo dibujo lumínico recuerda a un anzuelo. Entre ellos, encontramos una barra Led que une las ópticas delanteros y que le dan una imagen diferente.

A partir de ahí, pocos elementos llaman poderosamente la atención. La silueta de formas redondeadas recuerda a la de su hermano, el GLC, aunque destacan las llantas de 20 pulgadas con formas muy planas para favorecer la aerodinámica. Por otro lado, la trasera se ha abonado a la moda del faro corrido. Si seguimos con el repaso por la zaga, es sencillo darse cuenta de que estamos ante un eléctrico, puesto que no encontramos salidas de escape en la parte baja del paragolpes.

Pocas novedades en el interior

Al abrir la puerta del Mercedes-Benz EQC, nada nos va a sorprender, y es que todo es muy similar a lo que podemos encontrar en otros modelos de la marca. Como es habitual en todos los coches de última generación del fabricante teutón, las dos grandes pantallas del sistema de infoentretenimiento MBUX se llevan todo el protagonismo.

Una de las novedades en este novedoso sistema que llamó la atención por su buen funcionamiento fue la navegación con realidad aumentada (+302,50 euros). A través de la cámara delantera, el sistema de navegación nos da indicaciones directamente sobre las imágenes que proyecta lo que el coche tiene delante.

Lo que menos nos gustó del interior fue la consola central, puesto que las salidas de aire del sistema de climatización están integradas en una pieza de plástico que, sin poner demasiado empeño, se mueve y cruje de una manera impropia de un coche del segmento premium. Si seguimos bajando, nos encontramos con la misma configuración que tenemos en un Mercedes-Benz GLC o incluso en un Clase C.

Las unidades de prensa que la marca puso a nuestra disposición pertenecían a la edición especial de lanzamiento 1886, por lo que contaban con emblemas en la aleta delantera y bordados en los asientos. Esta serie limitada no llegará a los mercados, lo que es una pena, puesto que su equipamiento de serie era tan completo que incluía elementos como el tapizado azul marino o el sistema de sonido firmado por Burmester.

El Mercedes-Benz EQC cuenta con dos motores

Mercedes-Benz EQCEl Mercedes-Benz EQC lleva un motor eléctrico en cada eje, por lo que la tracción es integral. Cada uno de estos motores, cuenta con una potencia de 150 kW, por lo que la potencia de los dos juntos es de 300 kW, es decir, 408 caballos con los que puede alcanzar los 100 km/h en 5,1 segundos.

La mayoría de veces es el motor delantero el que propulsa al coche, aunque en el momento que exijamos una mayor potencia o el estado del pavimento no sea el idóneo, el motor trasero entra en acción.

En cuanto a las baterías, pesan 650 kilogramos y van colocadas bajo los asientos traseros, por lo que el centro de gravedad es bajo. Este sobrepeso en la parte trasera lo acusa especialmente la suspensión, por lo que la marca ha instalado amortiguadores hidráulicos en el eje trasero, mientras que en el delantero son convencionales. De esta manera, el peso total del conjunto son 2.460 kilogramos.

Un comportamiento confortable

En esta prueba, el Mercedes-Benz EQC ha mostrado ser un coche confortable y perfectamente capaz de completar un trayecto de larga distancia. El fabricante ha conseguido un excelente aislamiento acústico, por lo que lo único que se escuche –y sólo si le ponemos empeño- es el rozamiento de los neumáticos con el asfalto.

El SUV eléctrico de Mercedes-Benz cuenta con cinco modos de conducción: Comfort, Individual, Sport, Eco y Maximum Range. Sin embargo, los más interesantes son los dos últimos, por lo que vamos a explicarte su funcionamiento:

  • En el modo ECO, el sistema da prioridad a la eficiencia para conseguir unos consumos bajos.
  • En caso de activar el modo Maximum Range, todos los sistemas del coche trabajan para lograr una autonomía lo más elevada posible. Con este modo de conducción, el coche usa el radar del control de crucero adaptativo para gestionar la presión con la que pisamos el acelerador, por lo que sólo podemos hacerlo lo junto para mantener una distancia constante respecto al vehículo de delante. Además, con el navegador, el coche puede calcular cuáles son las partes del trayecto donde se puede utilizar más batería y se reserva energía para estos momentos.

El conductor puede gestionar el sistema de regeneración de energía

Aunque ya tengamos estos modos predefinidos, antes de iniciar la prueba del Mercedes-Benz EQC vemos que tiene dos levas en el volante mediante las que se puede gestionar la regeneración que queremos. Hay tres niveles: en caso de elegir el “+”, el coche aprovecha las inercias, por lo que es muy recomendable para circular en autopista; si elegimos el “-“, la retención del coche será ya considerable cuando levantamos el pie del acelerador, por lo que la batería se va cargando; en caso de escoger el más radical “- -“, la retención es igual de potente que si pisamos el pedal del freno, por lo que las luces de frenado se encienden y podemos practicar la conducción con un solo pedal.

Cuando exigimos al coche, por ejemplo para completar un adelantamiento, la entrega de potencia es instantánea, por lo que podemos completar las maniobras con total garantía.

Tuvimos la oportunidad de poner a prueba Mercedes-Benz EQC en carreteras de montaña con curvas. Pese a no ser su zona de confort, demuestra que es un coche noble y con reacciones previsibles. Su alto peso en la báscula es difícil de disimular en las curvas, aunque su bajo centro de gravedad hace que los balanceos no existan.

Esto tiene su parte positiva, ya que no sentimos que vamos en un coche torpe, pero también una negativa, es que es complicado saber dónde están los límites del coche. Esta sensación queda reforzada por una dirección que, a pesar de ser directa, da poca información al conductor de lo que pasa bajo las ruedas delanteras.

Una autonomía razonable para los trayectos diarios

El Mercedes-Benz EQC promete unos 400 kilómetros de autonomía. Después de la prueba dinámica que pudimos hacer, en la que se combinó la autopista con una buena parte de carreteras de montaña en las que la conducción no fue la más económica, la autonomía real se quedó en unos 350 kilómetros.

En cuanto al tiempo que necesita el Mercedes-Benz EQC para recargar sus baterías es de 40 minutos en caso de hacerlo en una estación de carga rápida de 110 kWh. Si lo hacemos a un Wallbox o a una estación de carga pública de corriente alterna, habrá que esperar 11 horas para que la carga se complete.

¿Qué precio tiene el Mercedes-Benz EQC?

Mercedes-Benz EQC El Mercedes-Benz EQC tiene un precio de partida de 77.425 euros, siendo ya el equipamiento de serie muy completo. Por este precio, ya tenemos elementos como las llantas de 19 pulgadas, el sistema de infoentretenimiento MBUX, servicios de acceso remoto, servofreno de emergencia activo, detector de cambio de carril o sistema de pre-climatización.

El equipamiento opcional, además de tener algunos elementos como el techo corredizo (+1.397,55 euros), el sistema de sonido Burmester o el Head Up Display (disponibles en el pack Premium cuyo precio es 3.000,80 euros) o el AMG Line Exterior (1.633,50 euros), cuenta con packs de mantenimiento.

Dichos packs se pueden contratar por 6 años o 160.000 kilómetros y cuentan con 4 aplicaciones: pack de mantenimiento, pack de extensión de garantía (8 años o 160.000 kilómetros), recogida y entrega del vehículo en casa o el pack para el cambio de piezas de desgaste.