La ausencia de maletero delantero rompe con una característica que ya habíamos asociado como propia de los vehículos eléctricos

El Mercedes EQC ya es una realidad, aunque su producción no comenzará hasta este próximo año. El fabricante alemán presentó esta pasada semana en Estocolmo su primer SUV diseñado desde cero para integrar un sistema de propulsión eléctrico.

El Mercedes EQC cuenta con un par de motores eléctricos que ofrecen una potencia conjunta de 300 kW (408 cv). Lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 5.1 segundos, con una velocidad máxima limitada a 180 km/h.

La batería que integra, situada entre ambos ejes, tiene una capacidad de 80 kWh que, según Mercedes, le permite recorrer unos 450 km. Aunque esta medición ha sido obtenida bajo el viejo ciclo de homologación NEDC, por lo que unos 380 km de autonomía parece una cifra más realista.

Sorprende la ausencia de maletero delantero

Una característica del EQC que llamó especialmente la atención a todos aquellos que asistieron a la presentación en Estocolmo es que carece de maletero delantero, o como dicen los americanos frunk. Palabra compuesta al combinar front y trunk.

Este maletero delantero lo encontramos en todos los Tesla y es una característica que la gran mayoría de nosotros asociamos ya como propia de los vehículos eléctricos. La apuesta de Tesla por el vehículo eléctrico, desde hace ya unos cuantos años, ha dado al fabricante americano una ventaja importante respecto al resto a la hora de definir las características propias de un vehículo eléctrico. Algo parecido ocurre con la rejilla frontal, un elemento que Tesla ha conseguido también que asociemos con los viejos coches con motor de combustión interna.

Es por este motivo que no resulta extraño que aquellos que asistieron a la presentación del EQC se sorprendieran al comprobar que el SUV eléctrico de Mercedes se sale de la idea que hasta ahora teníamos sobre las características propias de un vehículo eléctrico, ya que carece de maletero delantero y además integra una rejilla frontal.

Mercedes, al contrario que Tesla, ha decido integrar todo el sistema de propulsión delantero en el mismo espacio que ocuparía el motor de combustión. El módulo que ocupa ese espacio integra tanto el motor eléctrico del eje delantero como la transmisión y se asienta en una “cuna”, perfectamente aislada, para reducir así el ruido sin que llegue al habitáculo. La rejilla frontal también tiene su sentido, ya que el aire que entra es empleado como ayuda al sistema de refrigeración de la batería.

Reducción de costes

El motivo de que todo esto sea así obedece únicamente, según Mercedes, a que de este modo son capaces de reducir notablemente los costes. El Mercedes EQC se va a fabricar junto con otros modelos con motor de combustión en las mismas plantas y en las mismas líneas de producción. Optar por un diseño que difiera por completo de otros modelos de la marca complicaría notablemente su producción.

El hecho de que Tesla fabrique exclusivamente vehículos eléctricos le permite adaptar perfectamente su producción a los requerimientos óptimos para un vehículo eléctrico. Por contra, Mercedes comenzará la producción del EQC en su planta de Bremen, donde también fabrica el GLC, GLC Coupe y la Clase C.

Esta decisión no solo permite al fabricante alemán reducir costes de producción, sino que además de este modo podrá adaptarse mucho mejor a la demanda del EQC. Si la demanda fuese baja, o por debajo de las expectativas, las plantas de producción no se verán obligadas a echar el freno, ya que en ellas se seguirá con la fabricación de otros modelos con motor de combustión.